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Andrea Zelaya, Marca de lo inédito

En el momento en que Ud. comenzó a escribir por Twitter fui pensando que su intervención pública comenzaba por fuera de las publicaciones de la AMP, pero articulándolas a ellas, ya que allí mismo realizó el anuncio de la importancia para el Campo Freudiano de comenzar un debate sobre el género y lo trans. También anuncia allí mediante los hilos de Tweets sus textos en LC 927, 928 y la publicación de los papeles íntimos legados por el Dr Lacan. Luego continúa con un debate 3, 4 y 5 sobre los jóvenes iniciado por Marina Recalde, Directora Ejecutiva del Instituto Clínica de Bs. As. (ICdeBA), que desencadenó una serie de textos enviados a su blog,  también  localizado en su perfil de Twitter, @jamplus

A partir del significante “Los jóvenes”, revisité algunos párrafos del escrito de Lacan “La Juventud de Gide o la letra y el deseo.” (1)

Allí me reencontré con lo trabajado por Lacan en las notas personales de Gide no publicadas: los papeles íntimos, donde designa que no se trata del contenido de esas notas sino de su destinación, allí reside el valor. 

La destinación de los papeles íntimos de Lacan con su deseo decidido a publicarlos, hace un lugar que abre la dimensión de lo íntimo institucional y de Escuela para continuar alojando una orientación Lacaniana que ud. impulsa en el año 2021.

En un psicoanálisis se delinean los efectos del acto, que en tanto efecto de corte, es su destino que señalaría la causa por venir, lo inédito. Me pregunto a partir de estas relecturas, si lo que también se nombra como “los jóvenes”, ¿sería acaso, también, el semillero de lo inédito, lo que empuja e insiste para hacerse un lugar? Lo que Sábato (2) retoma en un texto sobre Gombrowitz, cómo el espíritu Dionisíaco presiona y a menudo rompe la máscara, la forma que nos fosiliza para introducir, remover un recorrido de lo vivo. 

La tesis de la máscara se retoma en “ Acerca del Gide de Lacan” donde ud. allí la toma a la letra,  “..pues lejos de enmascarar el secreto , es, ella misma, el secreto, La máscara es el significante que dice “ el secreto está detrás”. Es por lo que es engañosa, aún si presenta a la vez la evidencia del secreto.” (3) 

Podemos recordar lo que decía Bachelard, no podemos comunicar el secreto sino solo su orientación. Los significantes secreto, máscara, íntimo y público es lo que escribe el valor de lo “trans”,de un traspaso de una escritura intima del goce e inédita a una publicación que pasa para otro lado, a un lazo con el Otro. De lo íntimo del objeto pulsional autoerótico a lo público de otro goce.

Acaso lo joven o la juventud no estaría delineada en poder hacer ese pasaje de las marcas singulares, intimas que dejó el paso del otro por un cuerpo, que lo transforman por su impacto singular e íntimo, pero a la vez viejo y antiguo, pues se conserva como fijeza en el fantasma. La trans-formación en el cuerpo adquiere esas marcas de goce con un valor nuevo, actual, de juventud y singular.

Afirmo que lo joven o la juventud o  » les” jeunes, para nombrarlo en francés y jugar en español con las letras inclusivas, es incorporado como nuevo, inscripción de algo inédito en cada uno.

Lo inédito, o en las palabras de Lacan en La juventud de Gise « lo manuscrito, al que lo impreso había mantenido en la función de lo inédito, reaparece como parte interesada  de la obra, con una función que merece examen » (4). Este párrafo es esencial para los debates actuales. 

Lo joven se suele pensar como lo insensato, disruptivo y hasta desestabilizador de los lugares garantizados. No siempre lo joven se refiere a la edad cronológica, sino que la función está dada por esos adjetivos calificativos que inciden para revertir la persistencia de lo mismo en la repetición. 

Darle un lugar público a los papeles inédito de Lacan mediante su publicación es otorgarle un lugar analítico a lo inédito, a lo más joven y antiguo a la vez, es, además, otorgarles un estatuto libidinal para su circulación.  Una trans-formación, un trans-paso tiene en su origen la circulación por el  tiempo, pues no se trata de los resultados sino de transitar un deseo, un tratamiento en y de las decisiones.  Traspasar a otro lado a veces, es localizar y nombrar un acontecimiento retroactivamente. El día 2 de mayo en la conversación organizada por la ELP sobre  la presentación de su libro “Polémica política” ud. ha dicho entre otras cuestiones muy interesantes, que hay que  asumir riesgos orientados, es decir, tras-pasar lo que se repite en una apertura hacia un por escribirse cada vez. 

En un tweet del 19-3-21 ud. retoma lo que Eugénie Bastie nombra para el trabajo y análisis en “La guerra de las ideas” debatidas en la actualidad en Francia: relativismo e intolerancia deben ser colocadas en un mesa de disección. 

Esta fórmula hizo resonar, lo que es hoy mi tema de tesis de la Maestría en la UNSAM, “La sublimación como corte” dirigida por la Lic. en Metodología, Ester Cohen. Lo que en psicoanálisis nos remite a la mesa de disección, alude a un corte que da opción a lo nuevo.  Me interesa esta línea para pensar el acto en nuestra práctica analítica como incidencia sobre la satisfacción pulsional del síntoma. Es la fórmula que Lacan enuncia en el Seminario 25, Momento de concluir y que Ud retoma en su curso, ElultimísimoLacan: “Elevar el Psicoanálisis a la dignidad de la cirugía”(5). Es mediante el corte como estructura del acto, que se advierte al psicoanálisis sobre la disección del goce, elevándolo ala dignidad de la cosa. La fórmula del Seminario 25 alude al concepto de sublimación enunciado por LacanEl Seminario, libro 7, La ética del Psicoanálisis.

El corte es el modelo del acto analítico, y mediante el corte puede incidir en un goce pulsional fuera de cuerpo, localizado en los bordes y capturado en el fantasma, traspasa los límites de él, para pasar a un cuerpo con una nueva inscripción. Esta puede inscribirse en el lazo a Otro, resonar en el cuerpo del Otro. Es el destinatario de lo íntimo del goce a lo público. Con la sublimación en un nuevo lazo,  desplaza, eleva al lazo con el Otro lo imaginario que trama en el soporte real de un cuerpo.

La sublimación como trans-porte, tras-paso por el corte circunscriba un real contingente, que inscriba cada vez “le jeune”, lo joven y saber hacer fracasar mejor lo antiguo que se repite en lo mismo, en lo instituido en una Escuela. Hacer pasar la dimensión viva en ella, es airear, agujerear el aire en cada una y cada uno que la transitamos. Es lo que favorece o no, que allí se produzca un corte mediante el acto de hacer existir el agujero en ella.

1. Lacan, J. Escritos II. “La juventud de Gide o la letra y el deseo” . Bs. As. Siglo XXI de Argentina Editores. Año 1985. p. 719.

2. Tcherkaski, J.  Las cartas de Gombrowicz.  “Ferdydurke”  Ernesto Sábato  Bs. As. Siglo XXI de Argentina Editores. Año 2004. p. 101.

3. Miller, J-A. Acerca del Gide de Lacan . Fragmento de un seminario de lectura. “ Amor, deseo y deber” Bs. As. Edita Malentendido. Año 1990, p. 31.

4. IBID  p. 722.

5. Miller, J-A. El ultimísimo Lacan, Los cursos psicoanalíticos de Jacques- Alain Miller. “Momento de concluir” Bs. As. Ed. Paidós. 2012, p. 195.

CON  ESE TEXTO TERMINA LA PRIMERA FASE DEL DEBATE

EMPIEZA UNA SELECCION DE TEXTOS RECIBIDOS 

ENTRE EL LUNES 10 A MEDIANOCHE Y EL DOMINGO 15 A MEDIANOCHE 

Fabián Naparstek, Carta

Cher Jacques–Alain, 

Le escribo para trasmitirle mi alegría sobre el debate de los jóvenes y la Escuela. Celebro que usted haya provocado esta catarata de mensajes y que los jóvenes tomen la palabra. En estos días y a partir de las cartas de Marina y de Gaby, fue el tema permanente en los diferentes grupos de whatsapps, en el consultorio y los distintos zooms.  

Usted recordaba el domingo 2 de mayo el valor que Lacan le daba a los jóvenes y me hizo recordar una comparación del mismo Lacan entre los jóvenes  y los veteranos.      

Allí habla de los jóvenes, novatos o pequeños, pero también los nombra como “jóvenes genios cosquilleados por las ganas de consagrar sus vidas” al psicoanálisis (“Pequeño discurso a los psiquiatras” Inédito). Agregaba ademas, que se trata de aquellos que son capaces “de ver cosas que el psicoanalista verterano …… deja pasar tranquilamente” (Idem). 

No cabe dudas que hay un tema a recalcular sobre la admisión en la Escuela y, a la vez, se nos presenta la cuestión de como hacernos responsables de las transferencias que generamos en cada lugar que tomamos la palabra en los diferentes espacios de la ciudad. Habrá que también inventar dispositivos – como algunos propusieron – que alojen la voz de los jóvenes. Pero, a mi gusto, no se trata solamente de los jóvenes que nos golpean la puerta de entrada. Sino, también, de los jóvenes que están adentro. Muchos no tendran menos de 35 años, pero dan cuenta que están cosquilleadospor el psicoanálisis. Que introducen nuevos significantes y hablan la lengua de los jóvenes de hoy, que no es la misma lengua de hace tiempo atrás. Esos jóvenes (los que golpean la puerta y los que están adentro) son los que hacen entrar la ciudad a la escuela. Salimos a la ciudad y se genera transferencia y hay veces que cuesta dejar entrar la ciudad – de los jóvenes – a la escuela. Ser “docil a lo jóven”.        

Celebro entoces este debate sobre los jóveneslojóvenen la escuela !!!!!

Iván Delgado, Carta de Maracaibo

Estimado Jacques Alain Miller, un saludo cordial desde la ciudad de Maracaibo (Venezuela). Mi nombre es Iván Delgado, actualmente asociado a la sede Maracaibo de la NEL. 

Este debate, que me he atrevido llamar « Ola Gaby » precisamente por lo explicitado por la misma Gabriela Grinbaum, ha hecho una resonancia en mi que no he podido dejar de manifestar, no sin temor, a su vez, no sin consentir que esto es un decir que quiero transmitirle en tanto trabajador por la causa psicoanalítica. 

Quiero transmitirle lo siguiente: colegas han ubicado estás complicadas vías de entrada a la escuela y, no obstante, cabe decir que es posible que los jóvenes también hayamos sido dóciles. Dóciles, en ocasiones, a la burocracia y la comodidad que la autorización del amo trae al esclavo. Dóciles -en ocasiones- al engaño imaginario y el despliegue a lo peor que hace, de una causa legítima de debate en la escuela, una subvaloración de la misma y, por ende, la denegación inmediata de un real que habita en los espacios de formación y que no es un punto ciego para los jóvenes. 

Como he dicho, soy participe en la sede de Maracaibo de la NEL, y el último miembro que ingreso fue aproximadamente hace 10 años. Este debate se ha propuesto en los espacios de conversación, solo que lo único que he podido escuchar es un recusar la responsabilidad a los comités ejecutivos(lo digo en plural porque lo escucho desde hace 8 años). ¿Es siempre responsabilidad de ellos? 

Me es difícil desestimar la presencia de procesos de homologaciones burocráticas, podría debatirse, sin embargo, me interesa mencionarle la docilidad de los jóvenes frente a dichos impasses. A mi mismo me ha costado una suspensión de mi « calidad de asociado » a través de un estéril comunicado. Si bien nunca hubo una conversación a mi salida ni a mí regreso el pasado octubre 2020, infiero que ha sido por intentar saber porqué en mi sede no se leían pases de Analista de escuela actuales, porque en los espacios de formación se hablaba de los mismas citas en el mismo orden de los mismos textos, porqué era siempre lo mismo y los mismos, al punto que la migración trajo consigo una sorpresa de ( por parte de algunos de los asociados) tener que buscar nuestro propio acercamiento a la escuela debido a la migración de todos los miembros que habitaban la sede. ¡Y qué sorpresa! Más allá de los miembros locales: ¡Hay escuela! 

Tiemblan las rodillas de las certezas y síntomas de las escuelas (y las sedes)  al pronunciarse su: « dócil a los jóvenes » del pasado 2 de mayo. Parecía necesario un debate como este sobre el asunto de las escuelas y las homologaciones, pero también parecíera prudente y necesario debatir sobre la docilidad de los jóvenes al lugar de proletariado revestida de un falso semblante de trabajadores decididos. 

Dócil a los jóvenes no es jóvenes dóciles.

En mi se ha suspendido definitivamente una docilidad y sumisión qDócil a los jóvenes no es jóvenes dóciles. ue hoy me permite escribirle a usted sobre este contrapunteo acerca de la docilidad en más de un sentido. 

Atento a su decir…

Joaquín Carrasco, Otra preocupación sobre “los jóvenes”

Estimado JAM, 

Celebro el debate sobre “los jóvenes” que, al igual que “lo trans”, ha sacudido y despertado a la comunidad analítica. La producción de cartas, textos y conversaciones dan cuenta de ello.
Cuando comenzó el debate sobre “los jóvenes” me sentí convocado a escribirle. “Será porque soy joven”, pensé. Luego me acordé cuando he solicitado la membresía de la NEL y la AMP. En las tres oportunidades me he preguntado si ser joven jugará en contra. Siendo « joven », fui homologado este año.

 Pasaron unos días y me percaté de cierta incomodidad que me provoca la expresión “los jóvenes”. Quizás porque subjetivamente nunca me he sentido tan identificado con la generación a la que supuestamente pertenezco. ¿Será porque, tal como me decían en la infancia, soy un “viejo chico”? Admiro el espíritu jovial de colegas como Gabriela Grinbaum, a quien he tenido el placer de escuchar. ¡Que ganas de contagiarme de su juventud! 
También me parece interesante notar que el análisis ha tenido un efecto rejuvenecedor. Sumo años pero me vuelvo -subjetivamente- más joven. 

 Quiero decir que comparto la preocupación por dar lugar a quienes se acercan a las Escuelas de la AMP. Más precisamente, que estén las condiciones para que cada uno pueda hacerse su lugar. “Hacerse un lugar” fue una intervención de mi analista que marcó un antes y un después de mi relación con la Escuela.

 Le escribo, entonces, para aportar otra preocupación. He leído algunas cartas que hablan de “los jóvenes” como si se tratara de un conjunto homogéneo. Incluso una carta firmada, literalmente, por un grupo de “jóvenes”. Para decirlo directamente, me preocupa una posible deriva hacia la identificación grupal.

 
Un saludo afectuoso, 

Joaquín Carrasco

Miembro de la NEL y la AMP

Guadalupe Núñez, La pulsión, eternamente joven.

Querido Jacques-Alain:

Algo se agitó para muchos de nosotros, y sepa que es su responsabilidad haber encendido la mecha. Celebro el calor que irradia esta coyuntura.

Si hay algo que puede nombrarse “joven”, a mi entender, es el hecho de no retroceder ante la dificultad, no temerle a la invención y sostener una apuesta con cierto arrojo.

Tal vez pagamos con más liviandad el costo de nuestros equívocos y eso nos recuerda (aun para mí llegando a los cuarenta) que algo de la juventud nos sigue habitando.

Permítame decirle, que usted está más joven que nunca. O por lo menos así lo escucho, advertida de que lo que no envejece es la pulsión. 

Usted le ha prestado su cuerpo a una Causa, que hoy se disemina y nos invita a otorgarle un destino que no sea el de su extinción.

A esto me siento convocada cuando hablo en mi análisis, cuando recibo un paciente, cuando escribo un caso clínico, edito un escrito o converso con mis colegas. Allí radica mi apuesta.

Quiero una Escuela que no haga de los jóvenes su mano de obra barata. 

Pienso una Escuela de puertas abiertas al intercambio, a la genuina conversación entre nosotros y con otros discursos, una Escuela que no le tema a ver sus defensas perturbadas, a leer sus propios síntomas o a aceptar lo impuro de su goce. 

Tal vez quiero demasiado… de ser así, en parte, me disculpo por ello, pero subrayo el valor que adquiere para mí encontrar un horizonte al que me enlazo con deseo.

Y me alejo de hacer de estas palabras una crítica a mis maestros -los hoy llamados viejos-, porque de ellos sólo puedo decir que me han inspirado y acompañado para seguir sosteniendo una práctica con una orientación precisa. 

Elijo, en cambio, que esta coyuntura que usted inaugura pensando esta temática, nos interpele a los nombrados jóvenes para juntar coraje y encarnar la voz.

Le acerco una inquietud, desde hace tiempo que me pregunto porqué motivo se intenta sostener un número similar de ingresantes en cada Escuela que da cuerpo a la AMP, mi pregunta es: ¿Qué sabe ese número predeterminado de cómo arde la Causa Freudiana en cada latitud? Le soy sincera, no me resulta lacaniano el criterio de equidad distributiva con el que se abre la puerta. 

En esos bordes la burocracia le saca ventaja a la Causa…

Sepa Jacques-Alain, que en mi Argentina todavía se foguea un férreo deseo mediante el cual los practicantes del Psicoanálisis nos dejamos tocar por la Enseñanza Lacaniana. Estudiamos mucho, para terminar nuestras carreras de grado, para especializarnos, y luego solemos dar vueltas algunos años más por Posgrados y Maestrías. Después de largos recorridos académicos y universitarios, seguimos apostando a mantener viva y encarnar la expresión de Lacan: 

…“No hay formación del analista, sólo hay formaciones del Inconsciente”… 

Si esta carta llegara a ser leída, se lo agradezco desde ya.

Y lo saludo afectuosamente… porque de eso se trata, de la libido circulando entre nosotros.

Con profundo respeto.

Guadalupe Núñez.

Practicante del Psicoanálisis.

Secretaria de Redacción de La Ciudad Analítica.

Diego Ángel Villaverde, Carta

Estimado Jacques-Alain: 

Algunas resonancias que me produce la lectura del debate #Los jóvenes.

Leo las palabras “icdebers”, carnaval, entusiasmo… Me pregunto por el lugar de la institución en la Escuela y paso a preguntarme por los efectos identificatorios, recordando aquello que en alguna ocasión leí de una entrevista que le hicieron, publicada en la web de la Eol y que dice que « cuando en París hay jóvenes que me describen el placer que tenían en el CPCT, que es como una familia, un grupo tan confortable. Puedo entender el placer, pero es el problema. Porque en el psicoanálisis, cada uno esta confrontado a su soledad, a su falta, a su miseria, y eso produce una llamada al confort grupal. Y es toda una cuestión saber si debemos poner en marcha aparatos de contra-soledad, de pertenencia. Lacan pensaba que no.”

La Escuela nos había puesto a pensar, hace no mucho, sobre las identificaciones. Pero lo que se ve es el avance de una especie de horda identificatoria, de un gran aparato, tal vez imparable.  Y hay distintas castas -cada cual se apura a formar la suya o a inscribirse en alguna- dejando afuera a  un silencioso y opaco número de “desclasados”. Por supuesto, estamos hablando del régimen del amo y aquí se le agrega, además, un dato muy particular: se le suma cierta tonalidad política -populista- que hace de estos grupos algo que uno no sabe si es una extensión de “La Cámpora” o algo similar en su lógica. La Cámpora es el movimiento de jóvenes del kirchnerismo, su militancia más activa. Recientemente, en una asamblea del “interior”, en donde vivo, alguien relevante pidió que al votar el balance no levantásemos la mano derecha. No es solo un chiste dicho al pasar. Es la comunión íntima, el ruido de lalengua que nos habita.

Ojalá podamos respirar un poco más la atmósfera del discurso analítico que nos permita cuidarnos de las instituciones. El aire está muy viciado del amo, de las pertenencias y del entusiasmo familiar. Gracias!

Diego Ángel Villaverde – miembro EOL/AMP

Santa Fe,Argentina

Ergo sum, Notas de la Noche

Las ideas centrales de la noche de ayer  fueron:

-Lo joven no es una cuestión de edad. 35 años es una ironía. Ser joven no es una virtud de por sí. 

– Van a los Institutos como un cálculo para entrar a la EOL (Matusevich)

– Si en lugar de pasar por los institutos se favoreciera la inmersion en la Escuela se ahorrarían pasos. Y podrían desaparecer los institutos. Formación versus inmersión ( Arenas)

– La ventaja de los 4 admitidos fue poner en evidencia el deseo de decir que no. La satisfacción de rechazar y cerrar las puertas. ( Una joven: Eugenia Serrano)

– los jóvenes son los que mejor están posicionados para entrar en el debate sobre lo trans. Y ese debate se dará por fuera de la Escuela que no los quiere adentro. 

– el número alto de jóvenes en los carteles

– el desdén por los jóvenes que son miembros y no son convocados para nada más que para tareas de gestión. 

– lo insensato de que la admisión se reduzca a cupos cuando una Escuela tiene 6 pedidos y otra 70. Buscar un sistema proporcional ( Chamorro)

– quedaron muchos jóvenes sin hablar por cuestiones de tiempo. « Continuará »

Gabriela Grinbaum, Noche

No estoy segura que el tema Los jóvenes tenga una solución. 

Pero estoy segura que el tema jóvenes rejuveneció a la Eol. Asistencia perfecta .Hace años de años que no están todos los miembros en una Noche del consejo.Y queriendo intervenir desesperadamente 
Hay muchos que insisten en “la causa es joven” .

Yo sigo insistiendo que los jóvenes reales de la pieza de identidad son fundamentales 

Especialmente para los temas del debate actual que usted lanzó 2021 año trans, o el tema de las próximas Jornadas Anuales « Lo femenino fuera de género ». Necesitamos a quienes nacieron en otra coyuntura y otros síntomas. 

En fin 

También de lo que estoy segura,por lo que produjo ya Sean las cartas que usted recibió  y los cientos que no se animaron pero que se reconocían allí ,que tuvo un efecto de Alivio! de reconocimiento! y de reinstalar transferencias desbrujuladas en nuestros jóvenes. 
Por eso! Agradecimiento total a su acto!! Fue un verdadero acto.

 El tema sigue. Debe seguir. La Admison es un asunto. El cupo para la Eol otro. 

 Y seguir despertando. 

Gracias por esto y más. 

Beso enorme.

Fabian Naparstek, Despues de la noche de ayer

Querido Jacques-Alain, 
Después de la noche de ayer (conversación Del 13 de Mayo) confirmo más aún que hay un problema no solo con los jóvenes de afuera. Los que quieren entrar.
Luego de haberle enviado algunas ideas el lunes a la noche vuelvo sobre el punto que enfatizaba en ese email. Me refiero a los jóvenes que ya son miembros y que de alguna manera cuesta que sean escuchados, o admitidos. Cuesta que tengan un lugar más allá de los trabajos de gestión para los que suelen ser convocados.  Por supuesto que se los convoca cada tanto para otras actividades, pero eso no implica admitir el valor analítico que esa posición de novato puede tener para la escuela. 
Avanzo un poco más en la diferencia que leo en Lacan entre joven y veterano. Al veterano lo entiendo como el veterano de guerra. El que está a distancia del frente de batalla. El que ya tiene las insignias de haber pasado por lo real. El que olvidó “esa experiencia precaria” – dice Lacan-. El joven lo leo como aquel que está en el frente mismo. Está en el frente de la época actual y también está allí frente a lo real de su “experiencia precaria” (la del análisis) como dice Lacan. A mi gusto, el Novato pone en el centro esa experiencia que siempre es nueva y difícil de admitir.  Un deseo de “no admitir”, planteaba una colega en la conversación. Me refiero a no admitir eso o no darle la autoridad analítica a esa “experiencia precaria”, haciendo prevalecer a los que ya tienen las insignias en el pecho.No creo que sea o una cosa o la otra. Pero la experiencia de escuela, no es sin dar lugar a esos novatos como los llama Lacan. Sean los que quieren entrar o los que ya están adentro. De hecho, creo que lo que viene sucediendo – poco a poco – va generando o empujando que cada vez más se pueda escuchar al novato. Voces que antes no solían tener peso en nuestras conversaciones. Su intervención del domingo 2 de mayo y lo que siguió va en ese sentido y lo celebro fuertemente. 

Un fuerte abrazo. 

Gerardo Arenas, A65D56

En los últimos diez años, mis análisis de la situación de la Escuela han ido cambiando. Falsas claridades dieron paso a certeras oscuridades y viceversa. Pero insisto.

Primero creí que el lazo Escuela-Institutos era fluido. Luego me desengañé. Esa sorpresa me dio motivos para estudiarlo mejor, y concluí que ambas cosas eran casi independientes, que su lazo era más bien flojo. A partir de Madrid 2017, vi en ello el resorte de nuestra crisis y decadencia. Por decirlo, me gané rechazos. Como en el famoso sueño, para algunos colegas Arenas estaba antimilleriano pero no lo sabía. ¡Encima elogié en público la transferencia negativa! Un desastre.

Obsesionado con los Institutos, intenté mejorar mi interpretación de la Escuela. Apunté al efecto de estar en ambos y al de la repetición mántrica de shibboleths, y presenté mis ideas en jornadas y publicaciones, pero mi interpretación siguió siendo fallida. Sin embargo, la Escuela hoy me da una voz que agradezco, y aquí estoy, intentando fallar mejor en 3000 caracteres con espacios.

Situar el problema en los Institutos fue tan tonto como achacar la infección al órgano infectado. Lo reconozco porque mi visión cambió. La resumo así.

Dominancia del maître, identificación masificadora, ética minorizante, burocracia institucional y falta de debate real van juntos. Lacan lo mostró en la IPA del 56 y contra eso inventó la Escuela. Pero su genial estructura (gradus, pase, cártel) tenía fallas que la llevaron al fracaso. Las nuevas Escuelas las repararon; v.g. tornando caduco el título de AE para impedir que una jerarquía forje una casta reunida por cooptación. A 65 años del 56, no obstante, tenemos síntomas parecidos. Retrocedimos muchos casilleros. La circulación tácita o no del “título” de exAE anuló esa caducidad y restauró la jerarquía, con lo cual la peligrosa prerrogativa de la experiencia, que Miller recordó el 2 de mayo, dio paso al no menos peligroso privilegio de ser AE. Como lo notó una amiga (AE de otra Escuela), ser AE deviene así punto de llegada, en vez de escala temporaria en el gradus. Problema grave, ya que la Escuela debería perforar el discurso del amo, y cualquier jerarquía, en cambio, lo consolida.

Perdimos la orientación. Tenemos una EOL sin esa orientación lacaniana que Miller equiparó a una transferencia de trabajo definida como ese eterno debate argumentado que evita tanto la sindicalización inhibidora de la crítica como el individualismo de las Suficiencias. Orientación no es referirse a los mismos textos o autores, nota Bassols. Eso no da una Escuela, sino una fábrica de Zapatitos. El 2 de mayo, Miller rogó no repetir cierta frase de Lacan: fue inútil.

En 2017, yo debería haber elogiado la transferencia de trabajo en lugar de la negativa, pues eso era lo que quería decir. Pero suelo equivocarme. Salvo quizá cuando dije que JAM hay dos (I y a) y que volverlo ideal adulado es matarlo como causa. Lo cierto es que, sin debate real, la suficiencia nos asfixia. Tal vez estas conversaciones nos den aire.

Carlos Quezada Moncayo, Los (jóvenes) que sufren y piden ayuda, y los que sufren un poco menos

Apreciado Jacques-Alain Miller,

En Guayaquil, los jóvenes en plural, me han defraudado. Disculpen los que leen, me explicaré:

Soy un Ingeniero Eléctrico que se topó con el Psicoanálisis tarde, a los 28 años (hoy tengo 37). Tuve amigos en la Carrera de Psicología en una universidad que no era la mía y que tiene lazos con la Sede NEL Guayaquil (hoy llamada Comunidad Ecuador). De entre estos jóvenes amigos, hubo uno muy cercano que me solía dirigir lo que hoy reconozco como ‘interpretaciones salvajes’ -terrible uso de la transferencia para uno que se decía Lacaniano- pero que también me supo dirigir hacia quién fue mi analista por 9 años y 6 meses: Antonio Aguirre Fuentes, en pasado debido a su reciente y súbito fallecimiento.* 

Esa generación de jóvenes hoy son terapeutas y docentes que hacen poco o nada (exagero) en torno al Psicoanálisis -propiamente dicho-, marcando salvados casos. En parte aseguramiento profesional de esos jóvenes, no todos, y en parte docilidad extremando las buenas intenciones del todo es posible (el impossible is nothing moderno) de los ‘mayores’ que orientaron su formación, tampoco todos. Desde luego, debo confesar que esta es mi organización imaginaria de una situación histórica de la que hoy solo veo las marcas, las consecuencias.

Hoy en el 2021, están también los nuevos jóvenes que han llegado a la Escuela, con los cuales no tengo ni la edad (a mis 37) ni la voluntad (mi cinismo) para agruparme. Mi refugio es el uno por uno de la Escuela, y en ello sí que he encontrado a apreciados colegas de variadas edades.

Pero, ¿a dónde voy con esto?

Pues que leo en algunas de las cartas que Ud. ha recibido una réplica de la situación histórica que describo. Se leen a varios de los jóvenes angustiados, sufriendo, por su grado en la Escuela o por su lugar en el Campo Freudiano. Se lee de pequeños grupos disidentes que denuncian su no acogida por la NEL, jóvenes de la EOL con una serie de participaciones en actividades de extensión, bañados en siglas -algo muy usual en el discurso universitario- que lamentan no ser considerados para membresía, etc. Insisto, no todos.

Ante esto, me valgo de una frase impactante que Ud. nos brindó el domingo pasado:

« …a otro nivel hay una diferencia entre los que sufren y piden ayuda y los que sufren un poco menos -sufren también- pero sufren un poco menos y tiene un poco de tiempo de profesión para ayudar a los otros… »

Esta frase tan sencilla, tan abierta, casi infantil, es crucial para definir la responsabilidad del analista practicante.

Dos motivos:

(1). Permite la pregunta crítica: ¿qué hacen estos jóvenes que aún sufren [más] recibiendo en sus consultorios a otros que también sufren y piden ayuda? Hay consecuencias. ¿No debería ser el autorizarse para practicar la principal angustia de los jóvenes atravesados por el Psicoanálisis? Esperaba que al menos tuviera un lugar importante, no parece serlo.

(2). Y me permite cierta claridad, a nivel personal -del Uno sólo- sobre mi pregunta del ‘autorizarse a sí mismo (y de algunos otros)‘. Pues mientras yo siga sufriendo mucho (y lo hago, Aún), no me autorizaré para iniciar una práctica ni consentiré a las invitaciones canallas -que no han faltado- para hacerlo. Continuaré mi formación en la Escuela, carteles, seminarios y en mi análisis personal. Consiento a la inmersión.

Aguardar es una posición responsable, la que escojo como mía, en singular. Pues no tengo ningún apuro… eso es cosa de los jóvenes.

Atentamente,

Carlos Quezada Moncayo

Asociado de la NEL

Guayaquil, Ecuador

Jonathan Rotstein, La erótica del poder y los jóvenes burócratas.

Querido Miller, buenos días:

Sus palabras sobre la juventud no han tenido el suficiente eco en España o, al menos, el eco que cabría esperar dentro de una ELP que, cosa curiosa, se pondría a « saltar a la pata coja » si usted un día expusiese que con ello se deviene mejor analista, y ello pese al entusiasmo inicial que su comunicación vía Zoom provocó.

Quizá la gente tenía más ganas de verlo que de escucharlo.

Lo que está sucediendo entre los jóvenes analistas de mi generación es algo que, me temo, se viene repitiendo incesantemente y exige ser puesto sobre la mesa; al menos si queremos evitar que la Escuela se convierta en un cortijo de burócratas que (entre otras prácticas invisibles) desalientan la entrada de « competencia » so pretexto de que el deseo es algo que debe nacer por voluntad propia ¡¡como si uno no hablase porque otro le habló primero!!

Esta no es la Escuela que yo quiero ¡Necesitamos más gente fresca y no a los mismos de siempre diciendo y haciendo lo mismo de siempre! Los jóvenes se hacen los viejos, mientras los viejos se hacen los jóvenes..

Desconozco si esto también sucede en otros lugares, pero, al menos en Madrid se da la circunstancia de que falta una generación intermedia entre los analistas que rondan los 70 años y los que rondan los 40 cuestión que, en mi opinión, sostiene como efecto un « mercado de la transferencia » cada vez más marcado al punto de que la juventud entrante debe inscribirse en el « grupo de presión mayoritario » si no quiere quedar fuera.

En fin, creo que debemos hacer algo ¿Qué opina? Reciba un afectuoso saludo:

EL NUMERO 6 TERMINA

CON ESA ULTIMA CONTRIBUCION DESDE MADRID

*****

Lanzaré la segunda fase del debate

dentro de pocos dias,

despues haber estudiado las cartas suscitadas por Mariana y Gabi,

y las ideas introducidas en la Noche del Consejo.

Gabi escribe : « No estoy segura que el tema Los jóvenes tenga una solución. »

Entiendo sus dudas. Parece muy confuso el debate. 

Por esa misma razon, es apasionante, y un « challenge. » 

Se puede elaborar una brujula qué nos orienta dentro tal caotico paisaje ?

Creo qué si.

Tenemos principios fundamentales qué nos dan una basis para perseverar

y seguir construyendo. 

Esos principios me han conducido 20 años atras a definer

una estrategia de acogida qué sigue vigente, y qué no tiene nada qué ver

con el crescimiento ordenado y exituoso de la AMP.

Re-evaluar una estrategia despues de 20 años, no es vana agitacion.

Una misma politica puede necesitar medios distinctos segun las epocas.

En primer lugar, hay qué tener claras

las finalidades y prioridades de la politica nuestra.

Y no me parece qué  haya lucidez sobre eso en el presente debate.

Primer punto :

el psicoanalisis no ha sido inventado por Freud para servir a los analistas,

sino qué los analistas estan, dice Lacan, para servir el discurso analitico. 

Por continuar

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