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LOSJOVENES

DEBATE NUMERO 3

Carolina Vignoli, Me commueven las palabras de Gaby Grinbaum

Estimado Miller, me tomo el atrevimiento de escribirle para hacerle saber que comparto la misma preocupación que Gaby Grinbaum.
Soy una flamante miembro de la Nel y la AMP desde marzo, para mí la tercera fue la vencida.
Pero hace años vengo preocupada por el futuro del psicoanálisis en Chile. Aquí estamos mucho antes del problema de admisión como miembro a la Escuela (como en Argentina), estamos en la imposible inmersión de los practicantes en el discurso analítico, acercarse a la Escuela es una misión casi imposible para quienes no son miembros o asociados, las puertas están bastante cerradas, la Escuela produce un cierto rechazo y los jóvenes van a formarse a otras instituciones.
¿Cómo habrá psicoanalistas en el futuro si el cuello de botella para acercarse a la Escuela hace que la mayoría se desanime y que algunos pocos lo crucen a cuenta gotas?
Desde mi humilde lugar, yo creo en la apertura, si el psicoanálisis se aprende por inmersión, al igual que lalangue, cada uno se hace responsable de hasta dónde quiere llegar con su deseo.
Entonces, ¿Por qué no abrir un poco más las Escuelas? hay algo que inventar allí, tal vez un nuevo lugar, para que otros sientan que se pueden acercar al banquete de los analistas.
En la Nel, me parece que se puede confiar que cada quien llegará hasta donde su deseo lo lleve, entonces abrir un poco las puertas para permitir esa inmersión en las conversaciones de Escuela.
En la Eol, tal vez se podría regresar a la vieja figura del adherente (o asociado), sancionando así el deseo de los analizantes decididos (todo ese trayecto de formación que situaba Gaby), y dándoles un lugar en el Banquete.
Disculpe mi atrevimiento, no sé si es desubicado lo que digo, pero a mí se me ocurre eso en respuesta a algo que vengo mirando y pensando hace años, cómo para que el psicoanálisis florezca y no desaparezca en el futuro. Pero yo lo leo a usted, y usted mismo ha dicho estas cosas -siguiendo a Lacan- de cómo hacer que la Escuela no sea un colegio para la Elite, para los entendidos, por supuesto no sin la tremenda responsabilidad de la secretaría de admisión, porque tampoco se trata de desvirtuar el psicoanálisis, pero sí de que haya algunos poros en donde poderse alojar.
En la Nel estamos muchos pasos atrás respecto de la discusión que plantea Gaby sobre el ingreso a la Escuela. Me refiero que para llegar a la discusión de por qué se admiten tan pocos miembros, primero tiene que haber gente que se halla inmerso en el discurso analítico y que se postule para ser miembro.
Y acá eso es casi imposible. Hay que tener un deseo re contra decidido. Para quererse analizar, primero hay que haber escuchado la eficacia del psicoanálisis en la clínica, para quererse formar, primero hay que haber escuchado algo de Lacan que no sea universitario.
Les decía a mis colegas que me parece que la posición de la Escuela en chile ante la ciudad es la del Mutismo. Con fuerza desde biblioteca sostengo un espacio hace 3 años de un taller de lectura que admite a quien quiera venir a leer psicoanálisis, y ha sido biblioteca desde sus espacios de Arte y psicoanálisis (para Enapol y el congreso que aún no ha podido ser) en que la Escuela ha comenzado a hablarle a la ciudad. Pero todas las demás actividades se guardan bajo 7 llaves con recelo. No se le habla de clínica ni de formación a los jóvenes profesionales.
¿Cómo se enamorarán del psicoanálisis si no hoyen hablar de él, cómo puede haber amor sin la palabra de amor? Me parece que estamos poniendo el riesgo el futuro del psicoanálisis por no saber leer los efectos de esta posición de algunas Escuelas en la ciudad.

C. V. , Miembro de la NEL y la AMP.
Augusto Legu??a Sur 79, of. 309. Las Condes.
Esp. en Psicoterapia N?? 1870.
Cel.: (9)84331965
http://www.psicologos-clinicos.cl

Patricio Alvarez Bayón, Sobre la cuestion de los jovenes
Estimado Jacques-Alain,
A riesgo de ser insistente, pero ya que usted ha abierto el debate, quisiera contarle que hace tiempo estamos preocupados en la Escuela por la cuestión de los jóvenes.
Cada año hay aproximadamente 70 pedidos de admisión a la EOL, pero entran aproximadamente unos 10 miembros. Y este año, en particular, entraron sólo 4!!
Por supuesto, entran en promedio 10 por razones de equilibrio de la AMP que está perfectamente fundadas.
Pero con la acumulación de los años, el cuello de botella de la diferencia entre 70 y 10 hace que cada joven sepa que para entrar a la Escuela, deberá pasar muchos años pidiendo la entrada, probablemente más de una década, y es usual que cada miembro ingrese luego de haber pedido la entrada unas 6 o 7 veces.
Hay muchos otros dispositivos para la transferencia a la Escuela: los carteles, el ICdeBA, la maestría, el IOM, la revista La ciudad analítica, los Departamentos de investigación, etc.
Pero aún así, la Escuela no logra alojar las transferencias que genera.
El resultado, es que muchos jóvenes, cada vez más cantidad de jóvenes, causados por el psicoanálisis lacaniano, se vayan a otras Escuelas o instituciones que no son de la Orientación Lacaniana. Se van hacia los Foros, hacia la Escuela Freudiana, hacia nuevas instituciones lacanianas que tienen dispositivos cada vez más armados con un fin muy claro: reclutar jóvenes a sus filas.
Y que se diga entre los jóvenes algo triste: la EOL es una Escuela de viejos.
Por ello, creo que sería interesante reflotar un viejo término que se usó durante años en la EOL: la categoría de Adherente. No es un miembro de la Escuela, no es un AP (analista practicante), pero es un Adherente, que tiene una inscripción en la Escuela, que pasa por el proceso de Admisión, y es nombrado Adherente.
Parafraseando a Lacan, sale así de la Admisión con los títulos en el bolsillo. No podrá ser usado aún, pero podrá decir: aquí tienen a la Escuela, que me lo concedió en la fecha requerida.
Se me ha ocurrido como una opción, pueden haber otras propuestas, que podrían debatirse.
Mi intención era solamente la de entrar en ese debate, abierto por usted, que me resulta interesantísimo.
Suyo.

Manu Zlotnik, Jovenes

Estimado J-A Miller,
Celebro el movimiento que se está gestando a partir de los últimos eventos de los usted fue protagonista.
Me adhiero a lo que le comunicaron mis colegas y amigas Gabi Grinbaum y Marina Recalde, el tema de los jóvenes es fundamental y tenemos que encontrar la forma en que puedan seguir ligados a la Eol y la
AMP y no los perdamos en el camino.
Son trabajadores decididos muy valiosos para el psicoanalisis de la orientación Lacaniana.
Me sumo a la propuesta de mis amigas para pensar la mejor forma que le podemos dar a esta problemática.
Quizas en esta ocasión puedan coexistir tanto el movimiento de entrada de los trabajadores decididos tal como lo propuso Lacan en el 64 con lo que ya tenemos de los miembros y jerarquías que Lacan propone en el 67, eso usted lo conceptualiza en su curso “El banquete de los analistas”.
Si la entrada de los trabajadores decididos es siendo adherentes u otra cosa lo podemos pensar, pero la idea es que coexistan ambas propuestas de Lacan la del 64 y la del 67.
Es simplemente una idea, un aporte.
Le mando un cordial saludo.
MZ

Débora, Carta
Estimado Jacques-Alain,
Es para mi una gran alegría el amplio movimiento que usted esta causando. En lo que se refiere a los archivos de Lacan me propuse para participar en un cartel de traducción con amigos de la EOL y en lo que es desciframiento – transcripción con miembros de la AMP.
Le envío este mail, a partir del intercambio que publicó hoy por la mañana que tuvo con Marina Recalde y con los palabras de Gabi Grinbaum. Sin dudas lo que sucede en Argentina y mas especialmente en Buenos Aires con los jóvenes es un verdadero problema.
Me parece importante encontrar un modo de alojar y permitir trabajar a estos jóvenes en transferencia con la Escuela.
Tal vez, una posibilidad seria crear algo del orden de L’Envers de Paris.
Aquí el nombre probablemente ya lo tenemos: La Ciudad Analitica, la excelente revista que dirige Daniela Fernández.
Crearía algo así como : Asociación de la Ciudad Analítica.
Que haya una admisión, aunque amplia. Y luego, eso permitiría que los miembros de la Ciudad Analítica, por supuesto sigan con la revista pero también organicen actividades en la ciudad (teatros, museos, cines, librerías), encuentros de estudio con y para psiquiatras y psicólogos, tal vez en los hospitales. Y muchas cosas mas!
Que puedan proponer sus ideas, llevarlas a cabo.
Brindar así un espacio donde su transferencia de trabajo con la Escuela pueda estar orientada, en movimiento y no solo recibiendo lo que los miembros hacemos.
En fin, un lugar con una puerta de entrada menos estrecha que la de la Escuela y teniendo a la EOL y la AMP como el norte agalmático.
Un afectuoso saludo.

Guido Coli, Juventud divino tesoro
Estimado J.A. Miller;
Me sumo al debate JÓVENES, por varios motivos. El primero, porque me considero uno de ellxs. El segundo, porque el lugar simbólico que ocupan los “recienvenidos” en la Escuela es ese; y el tercero (last but not least) “porque llegar tarde” ha ocupado un lugar importante, sino fundamental, en mi análisis, y claro, en mi vida.
Por esto último, la carta de admisión, la mía, fue escrita dos veces. Una en 2017 (año 0), la otra en el 2020 (Debate pandemia). La segunda, ya con el efecto de witz que no veía claro del todo en la primera: No llegar tarde. Eso se ponía en juego, en los momentos de debate intenso al interior de la Escuela, traducido en que allí se está « jugando » algo nuevo. En esos momentos había que estar, el resto de los años, parecía que solo sucedían cosas en un espacio “viejo”.
Y aquí, para no explayarme demasiado, quiero sumar a lo que ya dijo Gabriela Grimbaum: Sin dudas la juventud es una posición subjetiva, quienes conocieron a Lacan pueden dar testimonio de ello. A mí me lo enseñó usted. Pero… una escuela con más comunicados de “condolencias” que de nuevas admisiones, no puede mantenerse joven.
La Escuela que lanzó e instituyó el psicoanálisis de la Orientación Lacaniana por el mundo, la crearon y sostuvieron, con Lacan, jóvenes como usted, Laurent y otrxs a una edad de la vida, donde la pérdida es más liviana, los lugares menos establecidos y la invención necesaria. Eso no puede obviarse.
Como escribió Ruben Dario, y popularizó por acá Luca Prodan: Juventud, divino tesoro. No lo perdamos.
Con mucho respeto a ud, y la comunidad de la cual formo parte, respeto, y elijo.
Atte.
Dr. Guido Coll
Psicoanalista (A.P) de la EOL y la AMP
Secretario de Posgrado – Facultad de Psicología-UNC
Prof. Asistente Cátedra de Psicoanálisis – FP- UNC
Adherente al Centro de Investigación y Estudios Clínicos [CIEC]
Instituto de investigaciones Psicológicas-IIPSi [CONICET-UNC]
https://guidocoll.academia.edu/

Monica Torres, Carta
Querido Jaques Alain:
Lo primero es manifestarte mi alegría por todo lo que estás haciendo últimamente.
El domingo estuve escuchándote las cuatro horas de una vivificante conversación.
De algún modo compartí mi desayuno contigo, ya que aquí comenzó a las 10.30 de la mañana.
Muchos recuerdos de la fundación de la EOL y mucha confianza en el futuro de esta nueva iniciativa tuya.
La EOL en su conjunto está muy feliz de todo este proceso.
Y en mi nombre propio quiero ratificarte un vez más mi confianza y mi afecto.
Hace ya 40 años que nos conocimos en Barcelona.
Espero que hayas recibido el último número de la Revista Enlaces que te enviamos en medio de la pandemia. La Enlaces 26.
Allí salió un artículo tuyo titulado “Jugar la partida”.
Finalmente se trata de eso, no? De cada vez, jugar la partida.
Leo todo lo que vas escribiendo y sé que estás muy ocupado y entusiasmado con toda esta gran iniciativa.
Me gustaría tener en el nuevo número de Enlaces algún escrito tuyo. (La Enlaces 27)
He pensado que podría ser el prólogo al libro de Jacques Aubert “Joyce avec Lacan”, que es del año 1987.
O también una clase de tu Seminario “Silet”, la del 18 de enero de 1995 que hemos trabajado este año en el Seminario de Enlaces que se titula “Invenciones en la sexuación”.
Puede ser cualquiera de los dos.
Por supuesto que te voy siguiendo en la entrevista sobre “El sexo de los modernos”, que le hiciste a Eric Marty y también he leído con atención tu artículo “Dócil a lo trans”.
La entrevista a Eric Marty que salió en un Lacan Cotidiano, también nos encantaría publicarla en Enlaces, son temas que llevamos mucho tiempo trabajando.
Pero es algo de mucha actualidad y quizás tienes ya la idea de dónde publicarla.
Así que estaríamos todos en Enlaces, y yo en especial, muy contentos de publicar la clase de “Silet” que trabajamos este año en Enlaces.
O, por supuesto, también el prólogo al libro de Jacques Aubert, a quien hemos perdido recientemente.
Con el afecto de siempre.

Jorge Assef, Sobre los jovenes en nuestras instituciones
Estimado JAM
Me sumo al mail que escribieron Marina Recalde y Gabi Grinbaum!
Ingresé a la EOL como adherente en el año 2000, y me he concentrado en la transmisión y la difusión de la Orientación Lacaniana entre los jóvenes desde entonces.
Constato el enorme interés por el psicoanálisis de Orientación Lacaniana que hay entre los jóvenes desde la Universidad, en la carrera de grado y en las Maestrías de la Orientación que tenemos tanto en Córdoba como en Bs. As, en los múltiples proyectos de extensión que existen desde esos programas de posgrado, en la revista virtual LAPSO (http://matpsil.com/revista-lapso/) cuyo comité de redacción está conformado en su totalidad por jóvenes. Constato el entusiasmo que provoca la Orientación Lacaniana tambien en los espacios del Instituto y en el « Seminario Introductorio » de la EOL Secc. Córdoba, que este año se encuentra a mi cargo, y en el cual tuvimos que cerrar las admisiones porque se superó el cupo de inscriptos.
Por los espacios que ocupo en la AMP y en la Universidad escucho y trabajo con muchos jóvenes que desde hace bastante tiempo circulan por los diferentes lugares del Campo Freudiano en Argentina, en Chile, en Uruguay, en Estados Unidos. En su mayoría estos jóvenes tienen mucho para aportar y para enseñarnos, son serios y estudiosos, comprometidos con la causa, se escucha en ellos una posición ética y analizante, investigan, escriben, publican.
Comparto con varios de mis colegas de la EOL la preocupación de cómo alojar ese deseo por el psicoanálisis en nuestras instituciones, es por esto que celebro y agradezco su anuncio por twitter: « Debate #LOS JOVENES ».
El movimiento libidinal que se ha generado en Argentina inmediatamente después de su anuncio da cuenta que lo estábamos esperando.
Un saludo!

Graciela Brodsky, Los jovenes
Querido JA,
No te imaginas la cantidad de mails y de whatsapp que circulan hoy a partir de los textos de Marina y de Gabi que publicaste en tu Blog. Me sumo entonces al tema del día: los jóvenes. « Los que lo son, los que lo fueron antes… » como cantábamos los 21 de septiembre para celebrar el día del estudiante y la llegada de la primavera.
El tema de la puerta estrecha para entrar a las Escuelas es viejo. Copio más abajo algunos párrafos de tu legado en el momento en que dejaste la Delegación general de la AMP, en el 2002. Es cierto que en la EOL ahora es un tema agudo porque este año se admitieron 4 personas, y sólo una de Buenos Aires. Intervinieron factores diversos, el verano, la virtualidad, el cambio de fecha de la reunión del Bureau de AMP, pero lo cierto es que la cosa explotó en la Asamblea del 4 de marzo. A eso alude Gabi en su texto y seguramente el tema se retomará en la Conversación citada por el Consejo para el 13 de este mes.
La deflación de las admisiones fue sostenida desde entonces [2000], y también estuvo asegurado el crecimiento a través del CF. Los números del ICdeBA que te pasó Marina y los de la Maestría (230 maestrandos la cursan este año) hablan por sí solos. El movimiento amplio que propusiste crear alrededor de la revista La Ciudad Analítica, en manos de Daniela Fernández, tuvo momentos de gran entusiasmo, limitados ahora por el confinamiento. El IOM2 difunde la Orientación Lacaniana en las provincias. Pero es cierto que en Argentina la demanda de los jóvenes es entrar a la Escuela. En parte somos los responsables de generar esta demanda: allí donde estamos hablamos de la Escuela, invitamos a las actividades de la Escuela, hacemos desear la Escuela -como alguna vez se nos reprochó- y la admisión termina siendo, como no podría ser de otro modo en el equilibrio de las Escuelas, un cuello de botella. Ah! si tuviéramos un « pesa personas », como soñaba alguna vez Lacan… Pero seguimos sin tenerlo.
Me parece que este puede ser un momento privilegiado para intentar una solución no definitiva, pero al menos nueva, a este problema viejo. Algunas ideas:
¿Por qué no crear alrededor de los Archivos Lacan una instancia ad-hoc, vinculada a la Escuela, que reúna a los jóvenes que así lo deseen para llevar a cabo una tarea precisa? ¡Hay tanto por hacer y tantos jóvenes hicieron saber en estos días su deseo de sumarse de alguna manera! También podría ser una instancia vinculada a la FCCF. O a la Ciudad Analítica.
¿Y por qué no volver a pensar la entrada a las Escuelas con el dispositivo del cartel, tal como lo pensó Lacan en su momento y que vos mismo transitaste cuando ingresaste a la EFP? Eso permitiría acoger de la buena manera a los casi 70 postulantes que tenemos por año en la EOL, invitarlos a un trabajo, vincularlos a la Escuela a través del más uno y que, al cabo de cierto tiempo, la admisión provenga de una elaboración que funde en razón la decisión del Consejo?
¡Qué momento!
Feliz, por mi parte, de sumarme a esta conversación,
Te hago llegar un fuerte abrazo
Graciela B


« La política de deflación encarada desde ese momento [la pared del año 2000] trajo dificultades en las Escuelas que tiene un número importante de adherentes: 188 en la EOL. 197 en la EBP. Esa dificultad era esperable, es permanente, no tiene carácter agudo. […] 4) La idea de un crecimiento ilimitado indefinidamente que prevalecía anteriormente en el CF era una ilusión. Ésta fue disipada, explotó como explotan las burbujas financieras, infladas por exuberancias irracionales. Las Escuelas no podrían seguir creciendo sino a condición de degradar la barrera que separa el psicoanálisis de la psicoterapia. La elección de la deflación numérica y de la exigencia analítica era una elección forzada. Fortaleza AMP 5) Lo que no quiere decir que debamos resignarnos a que el crecimiento numérico no se retome, pero: a) no se retomará a través de las Escuelas b) solamente se retomará a condición de que el CF rivalice de la buena manera con la psicoterapia […] Admisiones: no habrá flexibilización, cueste lo que cue

Cesare Fernando Mazza, A proposito de lo joven : un texto donde me refiero sobre su lectura de Gombrowicz en Un comienzo en la vida. De Sartre a Lacan
Estimado JAM: a propósito de la conversación e intercambios sobre lo joven y los jóvenes, lo inoportuno compartiéndole un artículo que escribí hace unos años donde remarco su lectura de Witold Gombrowicz (unos de mis escritores preferidos), esta referencia a sus lecturas no despierta demasiado interés en los analistas argentinos, a excepción por supuesto de Germán García o Miquel Bassols, creo que debía hacerle llegar esta carta, reciba mis saludos Cordiales, César

Un extracto y el link con el artículo:
« Para rematar Miller plantea la cuestión entre una invención y sus consecuencias. Comienza a desplegar un juego con sus propios dobles. Por una parte, expone su distancia con J-P Sartre y cita a Lacan. Un juego donde el jugador no saldrá de la misma manera en la que entró. Puesto que, como dice en el Prefacio, el nombre del filósofo ya había sido utilizado para retocar el suyo. A partir de la entrevista a J- P Sartre, realizada a sus dieciséis años, pasa a nombrarse Jacques-Alain. Por otra parte, la relación con Althusser se desajusta por la singular forma de entender el marxismo. Contra todo ideal, que albergan los que se creen puros, su marxismo es « impuro », « marginal » e « inoportuno ». Él encuentra en esta literatura, sostenida en el significante sin sentido, el pivote del materialismo. El poder de la letra hizo lo suyo… inmediatamente a la publicación de ese número de los cahiers marxistes-léninistes, estos fueron destruidos y el autor se despidió definitivamente de ellos. »
Virtualia – Revista digital de la Escuela de la Orientación Lacaniana

David Albano Gonzalez, Colaboracion a #losjovenes
Estimado Jacques-Alain Miller: ante todo me presento, mi nombre es David González y resido en Córdoba, Argentina. Practico el psicoanálisis desde hace muchos años, soy adherente del CIEC, docente universitario y me formo en la EOL desde mucho antes de comenzar mi práctica. A su vez participo de comisiones de trabajo de gestión en la Escuela y de organización de Jornadas. Todo esto lo hago con entusiasmo y decisión, no podría hacerlo de esta manera si mi deseo no se encontrara articulado a la causa analítica.
Sus últimas intervenciones en torno a la cuestión del género y lo trans, pero sobre todo su « joven » interlocución en la presentación del libro del domingo ha renovado las conversaciones, los intereses de colegas y estudiantes de psicología y ha dado nuevas luces para el intercambio.
Respecto del debate sobre #losjóvenes, sumo a lo que expresaron Marina Recalde y Gabi Grinbaum, que como docente universitario puedo dar fe de los entusiasmos que genera la lectura de Freud y de Lacan, lo disruptivo que es encontrarse con sus textos y su transmisión en una carrera de Psicología. Esto genera transferencias que, en el ámbito universitario, alojamos en diferentes dispositivos como grupos de investigación, pasantías en instituciones, ayudantías en cátedras. Pero uno de ellos en especial es el Programa de Extensión llamado « Psicoanálisis y discursos contemporánes de la Maestría en Teoría Psicoanalítica Lacaniana » (Universidad Nacional de Córdoba) integrado por analistas miembros de la EOL y AMP, por egresados en la Licenciatura en Psicología y estudiantes de psicología, cine, filosofía, entre otras. La meta de este programa, que pertenece a la Maestría en Teoría Psicoanalítica Lacaniana, es llevar el psicoanálisis a diferentes espacios en interlocución con otras disciplinas. Por esto contamos con plataformas que alojan actividades sobre cine, series, literatura, géneros, feminismos y con publicaciones periódicas. Cada una de estas plataformas tiene una participación enorme cada vez, de público en general y también de interesados en lo que desde el psicoanálisis se enuncia. Por supuesto que luego encontramos a varios de estos jóvenes en los espacios del Instituto o en actividades de la Escuela. La formación analítica no se da en la universidad
Considere esto que le escribo como una colaboración a lo que sucede con los jóvenes en Córdoba. ¡Aquí el psicoanálisis está bien vivo! Gracias a una orientación política y epistémica a la que nunca dejamos de recurrir.
Le agradezo inmensamente los espacios de diálogo que ha abierto con decisión desde hace varias semanas, que también han generado olas en la formación.
Afectuosamente.

Gaby Camaly, Qué lugar para los jovenes de la ciudad del psicoanalisis ?
Estimado Jacques-Alain Miller:
Acabo de leer en su Blog el intercambio con Marina Recalde sobre el
gran tema de los jóvenes y su relación con nuestra Escuela. He leído
después la carta de Gabriela Grinbaum. Me gustaría agregar la cuestión
de los jóvenes residentes y concurrentes de los hospitales.
En nuestro país, el hospital es un espacio de formación muy importante
para muchos jóvenes. Allí se produce el encuentro con los casos más
graves de la psicosis, con las psicosis ordinarias, con las
problemáticas más actuales del síntoma y por supuesto también con las
nuevas sexualidades, los trans, los problemas de la identidad sexual y
la reasignación de género. Los hospitales son además el lugar donde se
realizan las presentaciones de enfermos del Instituto Clínico desde
siempre, espacio inigualable de formación. Muchos colegas de la
Escuela trabajan a diario en los hospitales juntos a los jóvenes,
introduciéndolos en la orientación lacaniana. Muchos de nosotros
mantenemos un lazo estrecho con estos jóvenes participando y
sosteniendo sus actividades de formación, cosa que hacemos, en
muchísimos casos, ad honorem. Surge así una cercanía de los jóvenes
con Lacan y su enseñanza, con los espacios de la Escuela y del
Instituto, con la Maestría, con Pausa y con el IOM.
En el 2016, junto con Celeste Viñal y Patricio Álvarez, organizamos
una serie de noches clínicas en la Escuela convocando a estos jóvenes
de los hospitales y sostuvimos con ellos -y con otros colegas de la
EOL- un trabajo sobre los casos que ellos sostienen en los hospitales.
En el 2018, con el auspicio del ICdeBA y de « La ciudad analítica »,
bajo la orientación y el sostén de Graciela Brodsky, organizamos otra
serie de noches sobre la clínica hospitalaria. En ambos casos, la
respuesta fue de mucho entusiasmo, con el saldo de un trabajo precioso
y muy valioso para ellos y para nosotros. ¡Cuánto aprendimos! La
escuela se llenó de jóvenes. ¡Aquello fue una fiesta! Pero fueron
acontecimientos sin continuidad.
Mi preocupación es cómo se las arregla la Escuela para alojar y no
dejar caer las transferencias que ella misma produce a través de sus
miembros, a través sus actividades, a través de su presencia en la
ciudad. ¿Qué hacemos con estas transferencias que generamos? ¿Qué
hacemos para no perder esta potencia joven del deseo fundamental para
el futuro del psicoanálisis? Me refiero a los jóvenes de los
hospitales, pero también los de la universidad y de otras
instituciones dispersas en nuestro país.
Creo que nuestra Escuela es una de las escuelas que más jóvenes
alberga entre sus miembros pero sabemos que entrar a la EOL no es ni
fácil ni rápido, tampoco es para todos. Y cuando uno lo logra, ya no
se es tan joven, se han pasado los 30 desde hace tiempo.
Tampoco creo que todos esos jóvenes desearán ser miembros de la
Escuela, pero eso no invalida sus transferencias genuinas, eso no
quita su interés por la enseñanza de Lacan y la orientación que Ud.
JAM nos transmite desde siempre.
Creo que no podemos darnos el lujo de perder la ocasión de alojar ese
deseo joven por la causa analítica, no podemos darnos el lujo de no
escucharlos y aprender de ellos, no podemos perderlos por el camino.
Por eso, le agradezco nuevamente su intervención del 2 de mayo que fue
realmente extraordinaria! Por eso me animo hoy a enviarle estas
reflexiones, para no soportar luego el peso del silencio.
Con mi enorme agradecimiento, un saludo afectuoso desde Buenos Aires.

Daniela Fernandez, Carta por aparecer en Twitter
Cher JAM,
Me permito aportar algunas precisiones respecto de la revista del Icdeba.
La ciudad analitica fue creada en 2017, por iniciativa de Jacques-Alain Miller. Fue Ud. mismo quien invento el nombre de LCA.
Desde su creacion, Graciela Brodsky, Directora del Icdeba, me confio la direccion de redaccion. El intercambio de ideas con ella es permanente para ir precisando la orientacion de la revista.
El Comité editorial esta compuesto por quince jovenes analistas en formacion (participantes del Icdeba, egresados, maestrandos), dos de ellos acaban de entrar a la EOL. Son colegas lectores, rigurosos, curiosos, con quienes realizamos un trabajo muy interesante, estudiamos mucho para crear el marco conceptual de cada numero. Le encantaria conocer a estos jovenes, conversar con ellos. Son vivaces, estudiosos, hacen bien al psicoanalisis.
LCA ya ha sacado tres numeros, y estamos trabajando sobre el cuarto (para cada numero, yo misma me ocupé de que siempre le llegue a su consultorio en Paris, incluso el numero 3 en plena pandemia, y también a la biblioteca de la ECF).
Retomo su pregunta: Quienes escriben en LCA? Escriben participantes del Icdeba, egresados, alumnos de la Maestria de psicoanalisis de la Unsam. Y también docentes del Icdeba. Para muchos jovenes, LCA fue la ocasion de publicar su primer texto. Uno de los principales objetivos de la revista es invitar a los jovenes a leer Lacan y a realizar un esfuerzo de escritura. Es por eso que el Comité lleva a cabo un verdadero trabajo personalizado de acompanamiento durante el proceso de escritura.
Quienes leen LCA? Desde el inicio hemos trabajado mucho para crear una comunidad de lectores. Asi, LCA comenzo a circular en hospitales, en universidades, en facultades de psicologia y también de filosofia, de artes, de economia, de arquitectura, en teatros, en radios. No solo en BA, sino también en diferentes ciudades del pais, y en algunos paises de Latinoamerica.
La pandemia cambio las coordenadas de LCA. Nos encontramos explorando cual seria el mejor soporte para el numero 4 sobre el objeto voz (formato digital, la plataforma mas propicia, nuevas estrategias de difusion, ya que las nuestras estaban muy ligadas a nuestra presencia en diferentes lugares de la ciudad).
Me parece muy interesante la carta de Marina Recalde en que expresa su inquietud por los jovenes.
Por qué no organizar un encuentro suyo con los « jovenes » del Icdeba?
Bien a vous.

PS : Ci joint deux photos. Tal vez las quiera utilizar en si twitter. La primera es del Comité LCA a pleno. La segunda es una selfie que sacamos en el Comité con Eric cuando vino a presentar el primer numero de la revista.

STOP A LAS 23 : 22 DE PARIS

Desvelada

Si! Me vieron enojada.

Exaltada. Enardecida. Irritada.

Quizá demasiado.

Es que desde el 4, sabemos de qué hablamos.

Quedé turbada.

Pero dejemos eso un poco en remojo. 

Al menos hoy.

Y es que me desvela lo que desde el minuto uno de la creación de la EOL me preocupa. 

Los pocos jóvenes que hay en la escuela. 

Más allá del romanticismo del For ever Young que de alguna manera nos habita a los analistas.

Más allá de que la juventud es una posición subjetiva.

Mucho más allá de que la causa es siempre joven…

En verdad debería decir, es más acá la cosa.

Es el futuro del psicoanálisis.

Es el riesgo de los desencadenamientos de las transferencias negativas.

Es dejar caer a quienes nuestro instituto forma.

Es despreciar que si nos eligen para la formación, eso no vale.

Y el trato, recuérdenme hablar el jueves de eso.

Y no es ni los indignados ni los excluidos, ni los rechazados.

Los dejamos ir.

Los ponemos a prueba infinita.

Los desgastamos.

Síganme en esta simple ecuación:

Te recibís a los 25, parece que se requieren para empezar a hablar diez años de práctica, tenes 35. Suponete que durante esos años terminaste el Icdeba y estás empezando la tesis de la maestría. Por supuesto que podes llevar a esa altura veinte años de análisis. Formaste parte de cuatro carteles y no te perdiste una jornada de la Eol.  Más aún, colaboraste en alguna o algunas y con entusiasmo y agradecimiento por haber sido allí convocado…

Entonces te animas a los 36 al pedido de admisión.

Y como se sabe que a la primera no entras.

No te desanimas. Y comienza la ininterrumpida proeza de pedir la entrada año tras año tras año.

Y estos jóvenes, no son los universitarios a los que Lacan se dirige en el mayo francés, ¡no buscan un amo!

¡Es la transferencia! 

Y quizá finalmente alguno en su tercera apuesta o en la séptima entra a la Eol… y ya a esta altura tiene alrededor de 40 ó 45… 

Y es porque los envejecemos en el camino.

Y no me conformaría con Picasso quien dijo:

“El camino de la juventud lleva toda una vida” 

y entonces, 

Lacan en el “Discurso de clausura de las Jornadas sobre las psicosis en el niño” toma una frase de André Malraux que les recuerdo:

“Lo que he llegado a creer , fíjese en ese ocaso de mi vida, es que no hay personas mayores”.

Concluyendo así con su idea del “niño generalizado”

Señalando que una persona mayor sería aquel  sujeto que podría hacerse responsable de su goce. 

Y aquí recordaría la intervención de Jazmín Torregiani la otra noche:

“El prejuicio de que la edad cronológica se corresponde con el trayecto analítico”.

Me gusta esta cita:

“Si espero, perderé la audacia de la juventud”  Alejandro Magno.

Y el 2 de mayo, ¡qué gloria Jam! Recordando que Lacan ha hecho todo para dar el  privilegio a los jóvenes. 

“Hay que ser dócil a los jóvenes”.

Con ese espíritu terminó su conferencia plagada del elogio a la juventud.

Pero por supuesto que el dispositivo de la admisión es uno de los tres ejes fundamentales de la Escuela.

Nadie dudaría de eso. 

Y el trabajo que se realiza en la Secretaría de admisión es de una rigurosidad y responsabilidad  inmensa.

Pero el problema existe, 

Y si bien no me preocupa que entrar a la Eol sea difícil.

Lo que aquí vengo a decir es que es imposible. 

Estamos frente a un asunto que urge.

No voy a retroceder frente a este deseo.

Estamos condenados a desaparecer o los invito a que inventemos alguna solución.

“Tal vez algún día dejen a los jóvenes inventar su propia juventud”. Quino

****************

Marina es Directora ejecutiva  del Instituto Clinico de Buenos Aires. Tiene a su cargo la Secretaría de alumnos.

04-05   21:07

Querido Jacques-Alain Miller,

Qué enorme alegría escucharlo y verlo el domingo pasado! Tengo la impresión de que fue un momento histórico, del que ya comienzan a sentirse las primeras olas en todos nosotros. En lo personal, se lo agradezco muchísimo.

Le escribo para transmitirle que la mayoría de los participantes del ICdeBA lo escucharon por primera vez. Ellos nunca habían tenido la ocasión de hacerlo, sí de leerlo por supuesto, pero el impacto de encontrarse con su presencia, su transmisión, su entusiasmo y su alegría generó un impacto enorme. 

Fue muy importante para ellos, y para el ICdeBA en general, el acontecimiento zoom del domingo pasado.

En función de ello y de su anuncio de la decisión de publicar los papeles de Lacan, le escribo para hacerle saber que puede contar con el Instituto y con sus participantes para el proyecto de traducción y edición de la manera en que usted considere sea mejor para su propósito.

Será una ocasión inédita y preciosa para poder continuar con la enorme responsabilidad que tenemos en la transmisión del psicoanálisis.

Le envío un fuerte abrazo,

Marina Recalde

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04-05   18:18 

Agradezco su carta, chère Marina. Cuantos son los alumnos del ICBA ? Escriben en la revista del Instituto, o solamente lo hacen los docentes ? Digame mas sobre los problemas con los jovenes.

Suyo,

JAM

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05-05   16:17 

Querido Jacques-Alain Miller, los alumnos en este momento son 577, de los cuales están cursando su primer año 224. La revista del Instituto, que se llama La Ciudad Analítica y que dirige Daniela Fernández, incluye siempre textos de participantes del Instituto y de la Maestría. Daniela siempre se ocupó de que en cada número estuviesen incluidos participantes de ambos lugares y el resultado es una revista excelente. En su comité de Redacción también participan jóvenes egresados del ICdeBA o Maestría.

Respecto a su pregunta sobre los jóvenes… creo que estamos con un problema que venimos arrastrando hace mucho tiempo. El tema, a mi juicio, es la pregunta que nos hacemos cada vez respecto a qué lugar ofrecerle a esos jóvenes que formamos, que se analizan con nosotros, que supervisan con nosotros, que estudian con nosotros, que hacen el Instituto, escriben una tesina, se anotan en la Maestría, hacen su tesis, muchos su práctica en PAUSA, otros ingresan como colaboradores docentes en el Instituto, están en total transferencia con la orientación lacaniana, se cartelizan, presentan trabajos en las Jornadas de Carteles, o en los Departamentos del Instituto, pero que sin embargo, cuando desean entrar a la Escuela, se encuentran con que no les es posible ingresar. 

Hace unos años, en una Asamblea en la EOL, Gerardo Maeso utilizó una metáfora futbolística que para mí grafica muy bien la situación: es como en el fútbol, decía Gerardo, que armamos un « semillero » de los mejores jugadores y luego no tienen lugar en los equipos argentinos y se van a jugar a otro lado.

De hecho, ha sido una preocupación constante en el ICdeBA qué poder ofrecer a aquellos jóvenes que se forman con nosotros (me refiero a los analistas de la orientación lacaniana) para que su trabajo de transferencia continúe articulado a nosotros. Se armó la Maestría, se armó la revista La ciudad analítica, pero el caudal de jóvenes formados es muy grande y, si bien el Campo freudiano ofrece formación y lugares de participación, el lazo a la Escuela en algún momento se cortocircuita porque no ingresan. Es verdad que son muchos y la cantidad de miembros que se homologan es estrecha. Pero además es cierto que no siempre la formación obtenida en el ICdeBA o en la Maestría incide a favor de la admisión a la Escuela. 

En fin, que son las primeras reflexiones que se me ocurren frente a su pregunta, que le agradezco.

Con el afecto de siempre, le envío un fuerte abrazo, Marina

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05- 05   12:46

Querida Marina, me gustaria hacer publico nuestro intercambio en mi blog, WLB, vinculado a mi hilo en Twitter. Puedo hacerlo ?

Suyo,

JA

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05- 05   20:24

Querido Jacques-Alain, sí, claro, por supuesto que sí. 

Un abrazo, Marina

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OAL

Paris, le 5 mai 2021

1. L’Organisation Archive Lacan, créée par moi ce 5 mai 2021, est l’organe qui portera à la connaissance du public l’ensemble des lettres, papiers et manuscrits de Jacques Lacan., conformément à la décision que j’ai prise en tant que détenteur du droit moral de l’œuvre de Lacan, et dépositaire de son archive. 

2. L’OAL comprend des cartels de déchiffrage et transcription (CDT) et des cartels de traduction (CTR). Elle liste en tant que postulants les personnes lui ayant fait connaître leur désir de participer à son entreprise.

3. La Commission d’accueil reçoit les demandes et se prononce sur l’issue à leur donner ; elle homologue les cartels, convient avec eux du travail que chacun aura à réaliser, et leur  remet les scans pertinents. La Commission d’édition dialogue avec les Cartels au cours de leur travail, évalue le travail réalisé, invite éventuellement le cartel à le corriger, et décide en dernière instance de la publication de ce travail. 

4. Des Commissions de même type seront ultérieurement installées pour chacune des différentes langues dans lesquelles seront traduits les textes issus du travail de déchiffrage et transcription.

5. Du premier mai au 4 mai à midi, j’ai assuré la fonction d’accueil. 12 CDT ont été homologués, et 2 CTR. 58 postulants ont été listés. Les deux Commissions, chacune de 10 membres, ont été installées ; elles sont présidées respectivement par Lilia Mahjoub et Guy Briole ; elles ont pour secrétaires Gil Caroz et Alice Delarue.  

6. Le présent règlement est évolutif. Il sera périodiquement précisé, perfectionné et élargi, en fonction de l’expérience vécue, des résultats pratiques, des problèmes soulevées, des demandes rencontrés, et des propositions émises. L’idéal serait de ne laisser personne sur le bord du chemin.

7. Au terme d’une année de fonctionnement des CDT, leurs membres, ainsi que les membres des deux Commissions, seront convoqués pour une réunion de type pow-wow, afin de discuter de tout. 

8. L’appareil indispensable à l’accomplissement du but est un scanner de dernière génération, qui permettra de fournir aux CDT les meilleurs scans des manuscrits de Lacan sur lesquels ils travailleront. L’Organisation n’ayant pas de ressources propres,  nous utiliserons le scanner d’UFORCA.

9. La publication semble assurée en Argentine et en Italie, vu les réactions des éditions Paidos et Astrolabio. A voir ce qui se passera au Brésil et en langue anglaise. Curieusement, aucun éditeur français ayant pignon sur rue ne s’est manifesté. Il faudra peut-être s’en remettre à un consortium d’édition, regroupant : les Presses Psychanalytiques de Paris,  nouvelle marque de l’Ecole de la Cause freudienne ; Le  Champ freudien, marque d’UFORCA ; et Navarin éditeur. 

Jacques-Alain Miller

CARTELS DE DECHIFFRAGE ET TRANSCRIPTION (CDT)

CDT-001

Anaëlle Lebovits-Quenehen (+1)

Deborah Gutermann-Jacquet

France Jaigü

Laurent Dumoulin,

Valeria Sommer-Dupont

CDT-002

Yves Depelsenaire

Jean-Claude Encalado (+1)

Philippe Hellebois,

Claude Parchliniak,

Jean-Philippe Parchliniak

CDT-003

Anne Lysy (+1).

Geert Hoornaert

Gil Caroz

Monique Kusnierek

Patricia Bosquin-Caroz

CDT-004

Aflalo Agnès

Guyonnet Damien

Lazarus-Matet Catherine

Mahjoub Lilia (+1)

Solano Suarez Esthela

CDT-005

Laurent Dupont  laurentdupont.mail@gmail.com(+1)

Pascale Rivals  rivalsp6@gmail.com 

Patricia Loubet  patricialoubet@orange.fr

Romain-Pierre Renou  romainpierre.renou@yahoo.fr 

Thomas Roïc  thomas.roic@gmail.com

CDT-006

Daniel Roy (+1) 

Dominique Fabre-Gaudry

Marie-Agnès Macaire

Martine Versel

Michel Neycensas

CDT-007

Anna Mirabelle

Catherine Lacaze-Paule

Julia Richards (+1)

Maryse Roy

Sylvie Goumet

CDT-008

Aline Esquerre 

Anita Gueydan

Gaëlle Chamboncel 

Marc Gabbaï (+1)

Steve Gonzalez

CDT-009

Herbert Wachsberger – 0685221020

Marie-Hélène Blancard – 0630940648

Marie-Hélène Roch – 0684121894

Pascal Pernot – 0614822812

Yasmine Grasser – 0627435487 (+1)

CDT-010

Christiane Alberti

Eric Laurent

Eve Miller-Rose

Jacques-Alain Miller (+1)

Laurent Dupont

Luis Solano

Patrick Valas

CDT-011

Edit Mac Clay

Erik  Porge (+1)

Marguerite Charreau

Nicolas Guérin

CDT-012

Beatriz Gonzalez-Renou

Hélène Bonnaud (+1) 

Marie-Claude Sureau

Richard Bonnaud

Stéphanie Lavigne

CARTELS DE TRADUCTION (CT)

CT-001 espagnol

Eduard Gadea 

Inés García

Miquel Bassols

Neus Carbonell (+1

Sílvia Grasses

CT-002 italien

Sara Bordò

Paola Francesconi (+1) 

Maurizio Mazzotti

Alessandro Siciliano 

Giuliana Zani 

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POSTULANTS (PTS)

  1. Adriana Katsuda (Argentine)
  2. Alain Gentes (France)
  3. Amaury Noël (France)
  4. Ana Inés Bertón ( Uruguay) 
  5. Anna Aromi (Espagne)
  6. Annie Dray-Stauffer (France)
  7. Araceli Fuentes (Espagne)
  8. Camilo Ramirez (Frnce)
  9. Carolina Saylancioglu (Argentine)
  10. Caroline Nissan (France)
  11. Christelle Sandras (France)
  12. Claire Piette (Belgique)
  13. Claude Helen (France)
  14. Corinne Perrot (France)
  15. Dora G. Saroka (Argentine)
  16. Fernanda Turbat (Brésil)
  17. Florencia Shanahan (Irlande)
  18. Francesca Biagi Chai  (France)
  19. Françoise Haccoun France)
  20. Françoise Labridy (France)
  21. Gabriela Camaly (Argentine)
  22. Gérard Mallassagne (France)
  23. Gisela Calderón (Argentine) 
  24. Gleuza Salomon (Brésil)
  25. Gustavo Freda (France)
  26. Isabelle Chanjou (France)
  27. Jean Louis Blaquier (France)
  28. Jocelyne Clarke dit Lamotte (France)
  29. Katty Langelez (Belgique)
  30. Laurence Metz (France)
  31. Liliana Mauas (Argentine)
  32. Liliana Rodriguez (Italie)
  33. Lizbeth Ahumada (Colombie)
  34. Luis Iriarte (Equateur)
  35. Luz María Camozzi Miranda (Argentine)
  36. Marcelo Paul Denis (France)
  37. Marco Mauas (Israël)
  38. Marga Mendelenko-Karsz France)
  39. Maria Paz Rodríguez Diéguez
  40. Mariana Alba de Luna (France)
  41. Marie-Dominique Servelle (France)
  42. Mariel Martins (France)
  43. Micaela Frattura (France) 
  44. Mirta A. Nakkache  (Argentine)
  45. Patricia Moraga(Argentine)
  46. Patrick Almeida (France)
  47. Paula Kalfus (Argentine)
  48. Perla Dreschler (Argentine)
  49. Philippe Chanjou  (France)
  50. Raquel da Matta-Beauvais (France)
  51. Renée Padellec-Nguyen (France)
  52. Romain Aubé(France)
  53. Thomas Kusmierzyk (France)
  54. Véronique Eydoux (France)
  55. Véronique Servais (Belgique)
  56. Victoria Paz (France)
  57. Virginia Cura (Argentine)
  58. Xavier Giner Ponce (Espagne)

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COMMISSION D’ACCUEIL

  1. Alexandre Stevens
  2. Eric Zuliani
  3. Eve Miller-Rose
  4. Gil Caroz (secrétaire)
  5. Hervé Castanet
  6. Laurent Dupont
  7. Lilia Mahjoub (présidente)
  8. Miquel Bassols
  9. Sophie Marret-Maleval
  10. (reste à pourvoir)

COMMISSION D’EDITION

  1. Agnès Aflalo
  2. Alice Delarue (secrétaire)
  3. Antonio Di Ciaccia
  4. Aurélie Pfauwadel
  5. Christiane Alberti
  6. Guy Briole (président)
  7. Guy Trobas
  8. Herbert Wachsberger
  9. Laura Sokolowsky
  10. Nathalie Jaudel

aux composants du mouvement lacanien international

dans sa diversité

Détenteur, de par la volonté expresse de mon beau-père, le Dr Jacques Lacan, de son droit moral sur son œuvre, au sens de la loi du 11 mars 1957, et dépositaire des lettres, papiers et manuscrits qu’il m’a confiés de son vivant, s’en remettant à mon jugement quant à l’éventuelle publication de tout ou partie de ce legs, j’ai décidé, dans la quarantième année suivant sa mort, que l’ensemble serait porté à la connaissance du public par la voie d’une transcription et d’une publication exhaustives, sauf censure pour motifs juridiques et respect du secret médical.

Pour l’accomplissement de cette tâche, des moyens importants tant matériels qu’intellectuels devront être réunis. Il ne sera fait appel à aucune entité étatique ou paraétatique. Je compte sur l’Association Mondiale de Psychanalyse (AMP) que j’ai fondée en 1992 et dirigée dix ans durant, ainsi que sur les sept Ecoles qui la composent : l’Ecole de la Cause freudienne (ECF, 1981), la Escuela de la Orientacion lacaniana (EOL,1992), la Escola Brasileira de Psicoanalise (EBP, 1995), la Escuela lacaniana de Psicoanalisis (ELP, 2000), la Scuola lacaniana di Psicoanalisi (SLP, 2002), la Nueva Escuela de Psicoanalisis (NEL, 2002) et the New Lacanian School (NLS, 2003).   

Je fais également fond sur les instances du Champ freudien international, dont les Sections et Antennes cliniques de France et Belgique francophone rassemblées dans l’Union pour la formation en clinique psychanalytique (UFORCA, 1996), et les diverses entités homologues à travers le monde.

Enfin, je fais appel à tous ceux qui, sans avoir rejoint l’AMP ni le Champ freudien, creusent leur sillon dans la voie tracée par l’enseignement de Jacques Lacan, qu’il s’agisse de praticiens, d’universitaires ou d’intellectuels indépendants, de groupes d’études et de recherches, d’associations psychanalytiques ou de départements universitaires.  

Comment sera réalisée la tâche prescrite ? De la manière dont Lacan avait prévu en 1964 que fonctionnerait son Ecole, l’Ecole freudienne de Paris. 

« Pour l’exécution du travail, nous adopterons le principe d’une élaboration soutenue dans un petit groupe. Chacun d’eux (nous avons un nom pour désigner ces groupes) se composera de trois personnes au moins, de cinq au plus, quatre est la juste mesure. Plus une chargée de la sélection, de la discussion et de l’issue à réserver au travail de chacun. » 

Le nom alors tenu en réserve par Lacan était, comme on sait, celui de « cartel. » L’admission de chaque cartel de déchiffrage et transcription (CDT) sera décidée par une commission ad hoc appelée Commission d’accueil, qui conviendra avec le cartel du travail que celui-ci aura à accomplir. De même, le travail accompli par chaque cartel  sera validé avant publication  par la Commission d’édition.

Une organisation similaire sera établie pour la traduction dans les différentes langues : cartels de traduction ; Commission d’accueil ; Commission d’édition.

La composition des deux premières Commissions sera décidée par moi-même et rendue publique dans les meilleurs délais. Dans l’intervalle, j’assurerai personnellement à dater de ce jour la fonction d’accueil. 

L’ensemble sera placé sous l’égide d’une association sans but lucratif de droit français, dont je tiens le nom en réserve. On en deviendra correspondant en s’y présentant en cartel.

Lacan concluait son « Acte de fondation » du 21 juin 1964 en disant : « Je n’ai pas besoin d’une liste nombreuse, mais  de travailleurs décidés, comme j’en sais d’ores et déjà. » Un demi-siècle plus tard, les travailleurs décidés sont en nombre.

J.-A. MILLER

ja.miller@orange.fr

à travers les journaux de la presse parisienne 

du mercredi 28 avril 2021

+ Diplômes symptômes

Une phrase purement constative fait sursauter : « Cela fait maintenant plus de trente ans qu’un membre de la famille Le Pen obtient un score à deux chiffres lors d’une élection présidentielle », écrit Jérôme Fourquet, la star des sondeurs français. Dans le même temps, le vote Le Pen n’a quasiment pas progressé chez les gens ayant des diplômes supérieurs à bac+2 ; a connu une hausse modérée des bac +2 ; a explosé pour les non-bacheliers et les seulement bacheliers. « Tout se passe comme si le parti lepéniste avait progressivement capitalisé sur le ressentiment et le sentiment de relégation culturelle et sociale des publics les moins diplômés au fur et à mesure que le niveau éducatif moyen était rehaussé. » le figaro 

Lifting pour l’antifascisme

La tribune des militaires. Patriotes pour les uns ; pour les autres, factieux. Marine Le Pen appelle les signataires à se joindre à elle. Est-ce inattendu ? Non. L’inattendu, c’est le coup de jeune donné à l’antifascisme, ringard de chez ringard pour les woke. le figaro

Enrichir votre vocabulaire

Laurence Cossé rencontre dans un texte de Giono le verbe « emmanteler. » Elle interroge Google. Réponse : « couvrir (d’un manteau, d’une couverture) » En particulier, « couvrir (de l’habit religieux) » Au sens figuré : « dissimuler. » Mais ce mot est indispensable ! Comment ai-je pu m’en passer jusqu’ici ? la croix

La mort n’est pas une fin

La même glane durant un repas « l’admirable formule Mors stupebit. » Quelques clicks, et elle trouve le verset du Dies irae : « La mort sera stupéfaite, comme la nature, quand ressuscitera la créature. » Ah oui ! La résurrection, voilà de l’inattendu ! la croix

Gentil, gentil

J’apprends que « la parentalité positive est devenue un phénomène de société. » Il s’agit d’une doctrine qui recommande de : « Placer le bien-être de l’enfant au centre des apprentissages. Ne pas faire usage de la force, ne pas punir, ne pas crier, accueillir ses émotions. » Le truc, introduit en France dans les années 2000, en provenance des States, serait en passe de « s’imposer come une norme. » Des critiques sévères lui sont portées, au nom de la « complexité humaine » ou de la découverte de l’inconscient.  La Croix, c’était attendu, est favorable à une troisième voie : ce journal vit d’amour et d’eau tiède. Je songe, moi, à ce slogan trotskiste, un des plus créatifs de mai 68 : « L’humanité ne sera vraiment heureuse que lorsque le dernier des capitalistes aura été pendu avec les tripes du dernier des bureaucrates. » Cela marche aussi bien avec pédagogues et curés. Mais pour ce qui est du bonheur de l’humanité, tintin et peau de zébi. la croix

J’entends, et puis j’écoute

Décidément, j’adore La Croix, c’est une mine. Maximilien, 27 ans, a dans la tête une voix qui parle, celle de Murphy. Murphy lui donne des ordres, parfois celui de se suicider,  « puis me supplie de ne pas le faire, car lui aussi disparaîtrait. » Classique : c’est « l’automatisme mental » de Clérambault. Ce qui l’est moins : Maximilien est « écoutant » à la Maison perchée, « association où les malades peuvent en aider d’autres en leur parlant au téléphone. » L’axiome de similitude (à venir dans la suite de « Docile au trans ») donne à plein : « On est les mieux placés pour leur parler de leurs symptômes mystérieux et parfois effrayants. » la croix

Guerre de religion entre catholiques

Depuis l’investiture de George Washington le 30 avril 1789, les USA n’ont connu que deux présidents catholiques : John Fitzgerald Kennedy et Joseph Robinette, dit Joe, Biden. Rien n’y fait : les évêques américains cherchent noise à Robinette parce qu’il est « pro-choice »  = favorable à l’avortement. En février dernier, le responsable du comité pro-vie de la Conférence épiscopale américaine a déclaré que « Joe Biden devrait arrêter de se présenter comme un catholique pieux » Les leaders catholiques craignent que l’Equality Act en préparation, qui interdit toute discrimination fondée sur l’identité de genre ou sur l’orientation sexuelle, ne signe la fin des écoles catholiques non-mixtes. Mais ils battent froid le président, et semblent n’avoir pas pris langue avec ses services. La Conférence épiscopale « a décliné les sollicitations de La Croix pour commenter d’éventuels contacts avec la Maison-blanche. »la croix

Rire jaune

« Au Nain bleu », la légendaire maison de jeux et de jouets fondée en 1836, est morte de sa belle mort en 2006. Les portes de la boutique historique de la rue Saint-Honoré se sont fermées à jamais. Non ! Miracolo ! : « L’enseigne patrimoniale a ressuscité en pleine crise du Covid, rue Saint-Roch. » Fauteur du miracle : le groupe chinois Kidsland. La mort a certainement été stupéfaite encore une fois. le parisien

Edition sans éditeur

L’autoédition se développe, le fait est connu. Plus inattendu, le rythme de cette croissance :  10% des dépôts légaux en 2010, 19,6% cette année. le parisien

Facho is back !

Jean-Luc Mélenchon au premier rang pour défendre l’Etat républicain. Il fustige la tribune publiée dans Valeurs actuelles le 21 avril dernier, qu’il tient pour « une provocation à la désobéissance des militaires. » Nous ne sommes pas loin de l’atteinte à la sureté de l’Etat. Après le succès de la « marche contre l’islamophobie » de novembre 2019, le député de Marseille médite une « marche des libertés. » Un hiérarque de La France insoumise confie au journaliste de L’Opinion : « Les fachos sont en train de gagner idéologiquement. » Problème : comment justifier l’abstention au second tour en cas de duel entre le représentant du pouvoir constitutionnel et la cheffe putschiste ? l’opinion

Jampat Intelligencer

Solutions. Il y en a plusieurs. 1)  La plus simple repose sur la thèse des deux fascismes. Le premier fascisme est botté, tonitruant, se dénonce lui-même. Le second est emmantelé, propre sur lui, légal. Stratégie : on pousse les fachos légaux à estourbir les fachos-fachos, tout en leur marchant dessus au nom des libertés. 2) Solution complotiste : les militaires félons sont instrumentés par le fascisme d’Etat pour ressusciter le « front républicain » de défunte mémoire et ramener au bercail les brebis égarées de l’extrême-gauche. Stratégie : noir fascisme contre fascisme noir. 3) Solution « front uni anti-Mac» : les insoumis font l’union avec les putschistes (L’Alliance Jaune-Kaki) pour dégommer le Macron, et puis le Jaune l’emportera sur le Kaki. 4) Les autres solutions sont payantes : Jampat (political assorted tricks), compte numéroté UBS 421.666. jampat intelligence unit

L’âme d’un libéral

Gaspard Koenig tire la conséquence des expériences de Laurence Cossé dans La Croix : « De nos jours, l’Intelligence Artificielle a remplacé Dieu comme instrument de planification et horizon de l‘omniscience. » Néanmoins, face au Béhémot de l’IA, le jeune philosophe libéral  continue de croire aux « vertus du jugement individuel, parfois sub-optimal. » Cela s’appelle un acte de foi. les échos

Fric is good

En dépit de la débâcle du « family office » Archegos,  qui coûte 10 milliards de dollars aux banques, les marchés financiers n’ont rien perdu de leur dynamisme. En particulier, en France, « le nombre de banquiers millionnaires est au plus haut chez BNP Paribas. » Ouf ! On avait eu peur. les échos

Prolo is sad

Je ne me suis pas fait apporter L’Huma. C’est d’un triste, ces histoires de prolos. Aucun dynamisme. On se croirait revenu au XIXe.

Quand ne pas dire, c’est ne pas faire

Sylvie Kaufmann : « Il manque à l’Union européenne un “récit“, comme la Chine a son récit, et les Etats-Unis le leur. » Michel de Certeau disait joliment : « De même que les fétialès romains, des récits marchent devant les pratiques pour leur ouvrir un champ. » Pas de récit = aboulie. le monde

Lacan redivivus

Commémorer n’est pas célébrer, note Antoine Flandrin. Commémorer, dit le Robert, c’est « rappeler par une cérémonie le souvenir de. » On commémore un massacre, une guerre, on ne les célèbre pas, car « la célébration est valorisante », souligne Pascal Ory, nouvel académicien. Lacan ?  On commémore sa mort, on célèbre son enseignement. Comme-est-mort Lacan, ça nous intéresse sans doute. Mais moins que Lacan redivivus, à la surprise de la mort, de la nature et de l’opinion obscurantiste mondiale. le monde

Le trans de demain

L’Opinion donne quatre pages en français du Wall Street Journal. Titre d’un article : « Faut-il avoir peur des premiers embryons homme-singe ? » Comme disait Lacan, la réponse est dans la question. A quand la transition Human to Monkey ? « Depuis tout petit, je sentais que j’étais singe… » wall street journal

Paris, le 30 avril 2021

ELOGES FLATTEURS

recueillis par Jam le 26 avril 2021 

11 :31- Catherine Millot

Ça y est, je l’ai déjà lu !

C’est très bien.

Ça me prépare au 29

12 :24 – Lilia Mahjoub

Bravo pour ce LQ 928 !

Superbement architecturé !

13 :34 – Angèle Terrier

Lire et relire « Docile au trans » est un délice.

BRAVO pour cet excellent numéro.

Quel défilé de textes indispensables, c’est saisissant.

MERCI.

15 :36 – Laurent Dupont

Chère Eve, cher Jacques Alain Miller,

Que d’émotion devant ce tour de force que vous avez réalisé. 

Ce Lacan Quotidien 928 fera date, j’en suis sûr. 

Bravo pour la qualité éditoriale, la diversité et même la vivacité des textes, on passe de l’un à l’autre en pouvant attraper chaque fois quelque chose de nouveau pour soi. C’est, en tout cas, l’expérience que j’en ai eu.

Il y a une lecture joyeuse à votre texte « Docile au trans », cher JAM, qui se poursuit dans tout le numéro.

Eve a réussi quelque chose d’inouï avec son équipe.

La psychanalyse lacanienne fait entendre une parole qui s’étend bien au-delà de notre champ en faisant voler en éclat préjugés et aprioris.

C’est une grande joie de faire partie de ce moment et de voir comment l’École Une s’y engage.

15 :40 – Agnès Aflalo

Un tour de force clinique, épistémique et politique.

Voilà une idée claire de ce que peut être un psychanalyste du temps présent.

Une chape de plomb a fondu, et l’on respire un peu mieux depuis votre entretien avec Martyet votre article « Docile au trans. »

Ce nouvel engagement est un moment fort pour les Ecoles, mais aussi  pour chacun d’entre nous, comme à chaque fois que souffle vent du désir.

Eve a réussi un tour de force avec LQ, et Laurent Dupont s’en sort bien sur LWT.

16 :22 –Graciela Brodsky

Bravo pour ce numéro exceptionnel.

La puissance du Champ freudien en marche !

Merci d’avoir publié mes notes de Miami, ce fut pour moi une joie que de les retrouver dans le numéro.

16 :39 – Eve Miller-Rose

Cher Laurent,  merci de ton mot, et surtout de l’excellente itw !

Oui, c’est inouï. 

L’équipe de Lacan Quotidien a actuellement un très bon conseiller. Il sait se faire entendre. Et c’est une joie partagée !

17 : 48 – Marielle David

Cher Jacques Alain, J’ai bien reçu la Règle du Jeu et lu un première fois votre long, riche, foisonnant et amusant article et l’ai proposé à Blandine qui en a pris connaissance elle aussi. Je suis dans le train et le relis pour vous parler sur des points précis
A tout à l’heure.

18 :36 – Zapresse

Chères lectrices, chers lecteurs, vous trouverez ci-dessous un lien vers un numéro exceptionnel de Lacan Quotidien : « 2021 Année Trans ». Plus de 100 pages, de nombreux auteurs qui nous permettent de rentrer dans une conversation absolument remarquable.

 Et ce n’est sûrement que le début. Alors, entrez dans la danse, et parcourez ces textes « crayon à la main », laissez-vous prendre et surprendre, dans ce moment d’enseignement et d’action lacanienne initié par Jacques-Alain Miller. Christine Maugin et Daniel Roy 

ANNEXE : LIBERTE DE BLAMER

Cher Jacques-Alain Miller,

Pour recourir à une notion de ce vocabulaire woke que vous évoquez, je me garde autant qu’il est possible de toute micro-agression (fût-elle épistolaire). 

Autant qu’il est possible, car il semblerait qu’on puisse commettre la chose avec les meilleures intentions, sans même s’en rendre compte, voire en se taisant. Cette arrière-pensée d’une arrière-pensée donnerait presque autant le tournis que certaines obscures catégories de péchés qui nous étaient enseignées dans le catholicisme anté-conciliaire.

Quoiqu’il en soit, aucun fiel ici: je m’en tiendrai à une inoffensive micro-digression.

Dans votre texte « Docile au trans », évoquant l’endroit où Lacan vous avait initialement reçu, vous écrivez:

« Il habitait un entresol sombre et très bas de plafond, un terrier, un véritable antre, dans un immeuble du VIIe arrondissement où avait vécu le banquier d’Isidore Ducasse, ce qui fait que c’est le seul lieu de Paris dont on est sûr qu’il reçut la visite de Lautréamont. Le Dr Lacan, car c’est de lui que je parle, faisait grand cas du fait. »

Ce détail m’a laissé quelque peu perplexe. En effet, si nous pouvons faire crédit au banquier (une fois n’est pas coutume), d’autres immeubles parisiens où résida l’énigmatique Ducasse nous sont connus.

Ainsi Marcelin Pleynet précise-t-il dans son Lautréamont (Tel-Gallimard, 2013):

« […] Nous apprenons qu’entre le 21 février [1870] et le 12 mars, Ducasse a déménagé du 32 Faubourg-Montmartre au 15 rue Vivienne. 

[…] Nous ne savons pas ce qui a motivé le déménagement, pas plus que nous ne savons pourquoi, au cours des huit mois qui lui restent à vivre, Ducasse déménagera à nouveau, cette fois pour le 7 de la rue du Faubourg-Montmartre. »

C’est à cette dernière adresse, dans la cour de l’immeuble du Bouillon Chartier, que, longtemps, j’ai pu lire et relire une plaque attestant que ce fut l’ultime lieu de résidence de Ducasse —avant (selon les versions) qu’un vandale de passage ou des copropriétaires ignares ne la fassent disparaître.

À défaut de plaque, à défaut des panoramas tout proches qu’il appréciait et qui disparurent avec l’avènement du cinéma, nous restent au moins quelques-uns de ces passages qu’il traversait: outre des touristes, on y croise aussi les ombres d’autres auteurs considérables —dont Walter Benjamin m’est sans doute le plus cher.

En raison de la lumière filtrant par les verrières, le Passage Verdeau est considéré comme l’aquarium habituel de Ducasse. 

De même que la salle à manger du Grand-Hôtel de Cabourg aura été l’aquarium de Proust. Mais ceci est une autre histoire.

Bien à vous.

                                                                                              Francis Donovan

JAM

LES  MILLE MERCIS

D’APRÈS-LECTURE

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MAIL A BHL

De: Jacques Alain Miller <ja.miller@orange.fr>

Objet: Notes sur CQJC

Date: 25 mars 2021 à 17:44:09 UTC+1

À: B H L <bhl@laregledujeu.org>, Bernard-Henri <bhl@xxxxx.com>

Cc: ja ja.miller@orange.fr

Lu d’une traite la première partie, à l’heure du déjeuner.

En diagonale. 

Il n’y a plus que lui pour se souvenir des Cahiers pour l’Analyse.

L’éclat des années 60.

La confession d’un enfant du siècle. 

Et un livre de sagesse.

L’ami Gilles. Femmes ?

Autoportrait en Juste.

L’homme qui court. 

Tintin reporter.  

Globetrotter, philanthrope, pacifiste.

Un Ambassadeur du Genre humain. Cf. Cloots ?

Le mot « héros » a encore un sens pour lui. 

Byron. Malraux. Cf. Kojève. Brummel ?

La question du narcissisme.

L’anathème de Mallarmé. La dernière mode.

Etc.

*****

MAIL A CATHERINE MILLOT

Le 3 avr. 2021 à 19:48, Jacques Alain Miller <ja.miller@orange.fr> a écrit :

J’achève à l’instant le Ruisseau.

La concierge m’a tendu l’enveloppe, 

j’ai ouvert le livre, je ne l’ai plus lâché.

C’est un livre merveilleux, Catherine, un bijou. 

C’est un peu votre passe. 

C’est très beau quand vous tirez à vous le fil secret 

qui reliait tous vos livres à votre insu.

(mais tout est beau, serein, maîtrisé).

Celui-ci est comme le point de rebroussement de l’ensemble, 

de ce qu’il faudra bien appeler un jour votre oeuvre

Vous finirez en Pléiade, ma chère, 

ou du moins il faudra que se fasse un recueil de vos livres.

Vous passez en douceur d’un thème à l’autre, légère, « Glissez, mortels… » 

mais vous touchez à chaque fois si juste et si profond 

qu’on sort rompu de la lecture, comme si on avait traversé une encyclopédie.

J’ai vu avec plaisir que vous lisiez Les Démons de Markowicz

dont je vous parlais avec enthousiasme le soir où nous dînions chez Sola.

Et j’ai relevé que, comme moi, vous placiez très haut Orages d’acier

Tandis que j’ai lu, sur les épreuves du prochain BHL

qu’il a tenu à me faire porter, que c’était pour lui un livre nazi. 

Enfin, chaque ligne du Ruisseau, dans son dépouillement, sa sobriété, sa nudité,

ourle une vague venue de quelque Achéron.

Je fais des phrases, j’arrête.

J’ai Lacan Quotidien 928 à boucler,

en liaison mail avec Eve, qui est à Guitrancourt.

Encore un mot.

L’attention extrême que vous portez à ce qui vous arrive

m’évoque ce que Lacan dit de Gide. 

Je suis allé aux Ecrits, c’est page 757 :

« Quelque chétive après tout que soit sa singularité, il s’y intéresse (…)

une chance en dépend qu’on peut dire être celle de l’aristocratie. » 

Baisers.

Il me tarde d’être au samedi 10.

Bien le bonjour à R. qui prend vie littéraire de votre discret « coming-out » 

*****

AN EXCLUSIVE INTERVIEW WITH RICHARD GALLAGHER, M.D.

By Michael S. Rose | April 2021

Michael S. Rose is author of the New York Times bestseller Goodbye, Good Men (Regnery), Ugly As Sin (Sophia Institute Press), and other books. He is Associate Editor of the NOR.

Richard Gallagher, a board-certified psychiatrist, is a professor of psychiatry at New York Medical College and a psychoanalyst on the faculty of Columbia University. He graduated from Princeton University with a degree in classics and trained as a resident in psychiatry at Yale University School of Medicine. The world’s foremost scientific expert on the subject of diabolic attacks, he has been an active member of the International Association of Exorcists since the 1990s. Dr. Gallagher wrote “A Case of Demonic Possession: Among the Many Counterfeits” for the NOR (March 2008). He is the author of Demonic Foes: My Twenty-Five Years as a Psychiatrist Investigating Possessions, Diabolic Attacks, and the Paranormal (HarperOne, 2020), a book he recently discussed with the NOR’s associate editor, Michael S. Rose.

NOR: Dr. Gallagher, you have written a unique and compelling book. Would you briefly explain your medical background and how you came to be a medical consultant to exorcists?

Gallagher: It’s a bit convoluted, so let me share my fuller background. I was born in New York City and brought up in an Irish-Catholic family. Before I decided to become a doctor, I studied classical literature and the history of religion at Princeton, winning a scholarship in Latin and ancient Greek. I enjoyed my studies immensely and was, I thought, primed to go to graduate school to pursue one of those disciplines. Instead, I became interested in helping people more directly by trying to relieve their suffering. So, I decided to study medicine. I eventually chose to become a psychiatrist and psychoanalyst, as I found psychiatry the most interesting field during medical school.

I began working primarily as a clinician, upon finishing my residency at Yale, as an attending physician at New York Hospital-Cornell Medical College. To my surprise, one of the nation’s most prominent exorcists (at a time there were but a few) showed up unannounced one afternoon at my office door! He asked me to evaluate a complex case of a woman with bruises from what the priest thought were “evil spirits.” I was skeptical, but after an exhaustive medical assessment, I concluded that there seemed to be no other plausible medical or psychiatric explanation for her condition and that, surprisingly, this priest seemed to be correct.

This pattern of not volunteering to be involved in this field, but, if requested, agreeing to help exorcists and other clergy (of varying faiths), has persisted. For instance, I was later invited to serve for a time as a scientific adviser to the Vatican-approved International Association of Exorcists and am now its longest-standing American member. I was still later asked to write some essays about this subject, including one for the Washington Post, and eventually also encouraged by colleagues and exorcists to write Demonic Foes.

I suppose I would like to view this decades-long pattern as in some way providential; in any case, I wound up, in just trying to assist victims and clergy, to have witnessed, I’m sure, more cases of serious diabolic attacks, and especially possessions, than any other physician in the world. I felt, therefore, that I should share these experiences in a book, with the permission and confidentiality of individuals who are not named, but with all the accounts scrupulously accurate.

NOR: You acknowledge that your book — and the subject of exorcism in general — is controversial, not just from a scientific point of view but also from a religious one. We have, for example, religious academics who, disregarding historical evidence and contemporary firsthand reports, claim that accounts of demonic activity are myths or outdated cultural ideas. What, in your opinion, accounts for these “doctrinaire debunkers,” as you call them? 

Gallagher: The epistemological basis for recognizing demonic possessions and the like is, of course, historical, as are all genuinely spiritual events and phenomena. As spiritual (i.e., nonmaterial) phenomena, there are, of course, no lab results, x-rays, or double-blind studies. That doesn’t make the topic “unscientific,” needless to say, but what it implies is that the evidence for such phenomena as possessions and oppressions (the two major examples of what’s known as “extraordinary demonic attacks” upon individuals) is going to depend on sound eyewitness testimony throughout all of recorded history.

What, I think, surprises many people is that the cumulative evidence for such attacks is, in fact, massive. This is not to maintain that phenomena like possessions happen often; they remain rare in any given area or society. Also, different cultures interpret such phenomena differently, though they are unequivocally alike in so many respects in their descriptions transculturally. If you examine the very sound documentation throughout the ages, the only sensible conclusion is that states of possession do exist, that they have been well reported in almost all cultures, and that the accounts of these episodes exhibit remarkable, often precisely overlapping, similarities.

I could cite many studies — including my own in Demonic Foes, in which I emphasize an unusual amount of case detail— but among the more massive compendia, I would cite especially the following two: (1) Possession Demoniacal and Other among Primitive People, in Antiquity, the Middle Ages and Modern Times (1930), the magnum opus of an agnostic German polymath and professor of the emerging modern discipline of psychology, Traugott Oesterreich, who cites thousands of cases; and (2) an influential 1973 study by a prominent anthropologist, Erika Bourguignon, of 488 cultures, in which she concludes that clear evidence for possessions existed in at least three-quarters of them (and, to be sure, lack of obvious evidence doesn’t prove its absence, especially in dealing with historical documents). I could also cite the many reports of myriad Christian witnesses and theologians over the past two millennia.

So, how is this disputed or controversial? It is not easy to convince someone who doesn’t want to believe something. Many individuals are simply ignorant of the impressive evidence or dismissive of the whole notion of evil spirits. For various reasons, others are highly disturbed by such ideas or ideologically opposed to their implications. I would put doctrinaire skeptics in the former category. Unfortunately, of the latter position, there are even many Christians nowadays, including a number of latitudinarian clergy, who have convinced themselves that the clear teachings of Jesus and the obvious reports of possessions in the Gospels — a widespread belief of the time among much of the Jewish populace and of the wider Roman world, as it remains in most of the modern world, too! — must reflect anachronistic or confused ideas. Their consternation often seems to arise from the eschatological implications of beliefs in this realm, especially as many “professional” Christian academics in recent decades have turned to universalist leanings.

As someone experienced in this rarefied field, as well as a seminary faculty member and teacher myself and long a serious student of the New Testament literature, a skeptical viewpoint regarding the existence of evil spirits seems to me completely untenable, but few people are dispassionate or unbiased in their reasoning. Disbelief in the plain truths of the Gospels is unorthodox, of course. But this trend may be seen as predictable, given the modern zeitgeist with its widespread religious illiteracy and seemingly wishful thinking by pseudo-experts, even frequently those otherwise spiritually inclined in differing ways.

NOR: You’ve mentioned that your role as a medical consultant is to sort out true cases of demonic possession from the many unfortunate and far more common instances of people who only imagine they are under demonic attack. What are some of the ways you can identify demonic activity as opposed to psychosis or severe personality disorders?

Gallagher: Of course, acknowledgement of these realities — of both possessions and oppressions — must include an awareness, too, that throughout history there have been many misascribed cases of such phenomena, sometimes from simple ignorance or lack of experience, sometimes from exaggerated fears and superstition. In ancient times, the error was more often in interpreting states of possessions as the action of gods and goddesses or deceased humans. This latter belief is not uncommon in many cultures to this day. Demons throughout history have often pretended to be either of the two, as the early Church recognized quite well.

In today’s world, at least in the secular West, it seems demons want people to believe that the truly possessed person is simply “sick.” Their ability to mimic illnesses is impressive in some ways, but they never quite “get it right,” as I argue in the book. In many ways, demons generally have a remarkable ability to manifest themselves confusingly in highly variegated ways; this ability is what causes much of the alleged “findings” of so-called parapsychology, a pseudo-science that creates more confusion than light.

Another related mistake skeptics make is in failing to understand the rigor with which most churches, especially in the Catholic tradition, conduct their examinations, especially of possessions. To discern a genuine possession, there must be clear and indisputable evidence to a “moral certitude” of the literal presence of a foreign and malicious intelligence. These signs classically include features like superhuman strength, fluency in a foreign language unknown to the victim, or demonstration by the spirit of “hidden knowledge” that the human victim could have no possible way of ascertaining. Other signs are characteristic and/or required, too; a fuller treatment is outlined in my book.

The point is that one should not jump to a conclusion of a diabolic cause, but neither should one dismiss the possibility a priori. At times, especially regarding the often less dramatic “oppressions,” discernment may require considerable expertise. I sometimes mention to critics, the armchair experts who argue that all such cases are psychiatric, for example, that I am a professor of psychiatry and have never seen a psychiatric patient speak foreign languages out of the blue, reveal obvious knowledge beyond their natural acquisition, or levitate (as reported to me by about 30 witnesses over the years).

The technical discernment of possessions essentially involves noting this presence of the strict criteria enunciated by the Church for centuries. It is also helpful to be able to recognize and rule out what I call the “counterfeits” of such attacks. These include, most prominently, cases of psychosis (in which patients believe they hear the “voices” of alleged spirits, for instance), some serious personality disorders, and patients who dissociate or are highly suggestible or easily manipulated. Other confusing diagnoses may include cases of epilepsy or other rare neurological or medical disorders. To a trained physician, these examples are not hard to distinguish from a true diabolic condition after a routine medical interview and mental status exam and, in some cases, after lab or radiological studies, if needed.

NOR: You mentioned that it is important to note the rarity of authentic demonic possessions. Exactly how rare is possession?

Gallagher: I mentioned that possessions are rare, but that, in toto in every age, a very large number have been reported by sound and sensible witnesses. I suppose one could compare them to a highly rare medical disorder; these rarities exist, and quite obviously in the real world, as periodically seen by well-trained specialist physicians and as reported in the medical literature. Few physicians, however, might actually see such a case in their lifelong practices. Just so, most priests may never see a possession either.

Of the 25,000 or so psychiatric cases I have routinely evaluated during the course of my medical career, not one of them have I judged to be an example of a possession. No one has just strolled into my office during my normal workday and presented as authentically possessed. The only reason I have seen so many examples is because exorcists typically send me cases who have been previously screened and are already suspected to be diabolically afflicted; or these individuals may have found me on their own (because of my known expertise) and are suspicious, from their odd afflictions, that they might be so affected, whether they are or not.

Cases we tend to call oppressions (terms differ over the centuries and in different countries) essentially can be defined as a genuine and overt attack upon an individual victim, while not to the level of a possession: The evil spirit is not in control of the victim but is “harassing” him in any number of highly varied ways. These cases are also not common, but they are definitely less rare than possessions, and, with their less flamboyant presentations, they may actually prove harder for the inexperienced assessor to diagnose.

NOR: Why would evil spirits choose to assault and even take over a person’s body in the first place, especially considering that we humans seem to be very good at doing evil on our own?

Gallagher: Yes, we humans are indeed capable of evil on our own. In a genuine possession, by contrast, an evil spirit takes control of someone’s body and periodically one’s consciousness. Spirits cannot take over a victim’s free will, although when the demon truly possesses the individual, then that entity is, at least temporarily, “in charge” to some degree.

Theologians speculate about the motives involved. “Misery loves company” is certainly part of demons’ modus. Demons tend to be arrogant and sadistic, so they presumably enjoy tormenting and controlling their “inferiors.” Their ultimate hatred and envy are directed, I believe, toward God, especially the God-Man, the Second Person of the Trinity. As humans are loved by God and created in His image, demons’ assaults on humans may reflect an indirect way of trying to attack God Himself or turn humans away from Him. All these ideas are theological hypotheses in a sense but have much scriptural support.

NOR: What most people know about demonic possession is derived from movies like The Exorcist. Is the Hollywood version accurate? If not, how does the reality of demonic possession differ from its dramatized portrayal?

Gallagher: Hollywood pretty much gets everything important about the topic wrong. First, filmmakers generally over-sensationalize and distort the typical nature of such episodes, exaggerating the phenomena in sundry ways, often to a ludicrous degree. Perhaps more disturbingly, they often turn the whole topic into a show of wizardry or superstition. They might portray the exorcist as a sort of magician, when, in fact, any sound exorcist understands the victim’s liberation is performed by Our Lord Himself, not by the priest.

Most significantly, filmmakers don’t portray or even realize that exorcisms are part of a larger pastoral process by which victims must work on their own deliverance as well. The exorcism prayers are often critical, but victims must also engage in their own spiritual efforts and progress on their personal religious journey; they have to join in the battle against the evil spirit(s) through their own intensified devotional practices and prayers.

NOR: Early in your career as a medical consultant to exorcists, you learned that demonic attacks and possessions “don’t just arise out of the blue.” Would you explain what you mean by that? 

Gallagher: There is always a reason an individual comes under demonic attack; it doesn’t just happen “out of the blue.” With a genuine possession, the victim has usually invited the demon in, though perhaps unwittingly or involuntarily. The most common cause of a possession is that the victim either turned to occult involvement of a serious nature and/or engaged in a high degree of truly evil activity. Less commonly, the victim — perhaps with varying levels of culpability, or at least vulnerability — was “assigned” a spirit by a practitioner of the dark arts.

Lesser demonic attacks may occur for a variety of reasons — even holy individuals are not so infrequently subject to them — though in all these cases, the causes almost invariably can be discerned.

NOR: During the past several decades, many New Age practices have recaptured the popular imagination. Well-meaning people have consequently become involved in yoga, astral projection, crystals, energy healing, mandalas, reiki, and the like. Can involvement in any of these pursuits open New Age enthusiasts to demonic attacks?

Gallagher: Among the more common ways someone may open himself to demonic influence is by getting immersed in so-called New Age practices (which are hardly “new”). Such activities are ultimately aimed at gaining some benefit or piece of knowledge from the darker realm, whether the individual is aware of it or not. These practices include some of what you mention, like engaging with psychics, seeking energy healings, using crystals, etc. The danger is that, as one begins to turn to darker (i.e., demonic) entities for some alleged benefit, even perhaps without realizing it, one is allowing a kind of entry to a variant “authority,” to an alternate “power” to God’s own. These entities want to ensnare us in their world, in their occult ways, and they seem to feel, once humans have allowed themselves to be so engaged, entitled to their continued submission. Establishment of this “contact” can be seen as a kind of participation — for wrongheaded purposes — in an alternative belief system. That is why these types of practices were traditionally condemned in the Old Testament as contrary to the First Commandment. Contact with spirits of this sort has always been seen by more orthodox religions as a mark of disobedience to God’s legitimate authority, again as a kind of turn to a rival allegiance, even if inadvertently.

Paradoxically, perhaps, especially when someone tries to “move on” or renounce involvement in the occult, the evil spirit(s) may try to exact revenge or re-assert the control they feel the human established of his own choice and is now trying to disavow.

NOR: One common attribute in diabolic possession seems to be the ability of victims to speak languages completely unknown to them while they are in their periodic trances. You clarify that this “special ability” comes from the demon itself. Why would a demon speak in foreign tongues, especially during an exorcism?

Gallagher: Essentially, we assume the evil spirits are showing off or engaging in acts of distraction. Experienced exorcists will command the spirits to be silent, though powerful spirits can elude such directives for a time. I once heard a demon during the victim’s possessed trance call the exorcist “you monkey priest.” Evil spirits, being fallen angels, are far more intelligent than even the most brilliant humans, and, therefore, seem to derive satisfaction from regarding us as stupid animals by displaying their superior knowledge — of languages and the like.

A skeptic once asked me why some demons seem to speak only “church Latin,” speculating that it was “mind reading” of a sort. I replied that my own experience, and that of others, is that they appear during exorcisms to know all historical languages as they are so intelligent and have been observing us closely since the dawn of mankind!

NOR: You mention in your book that some dedicated diabolists are granted “special abilities” even outside an overt, possessed state. Would you give some examples of what you mean by that?

Gallagher: The most dramatic case of possession I’ve spoken about often (and written about at length in Demonic Foes) was a self-styled “queen” and high priestess of a devil-worshipping cult. She never renounced her membership in the cult or her “bargain” with Satan to become her “master.” (And, therefore, she was never liberated.) She confidently felt that in return for her explicit service to the Devil, she had received many “special favors.” These included, in her view, some rather obvious and quotidian psychic “abilities” in her “normal” state outside any possessed trance condition. She demonstrated these to me frequently. For instance, she had obvious access to “hidden knowledge”; she told me, correctly, that my mother had died of ovarian cancer, and she “knew” many similar matters, including how other people close to me had met their deaths.

This woman also had obvious skill at what parapsychologists have labeled “remote viewing.” In a vignette included in my book, she described to me exactly what the chief exorcist of her case was not only doing at the moment she was conversing with me — he was about a hundred miles away at the time — but even what he was wearing! These kinds of things go way beyond the “cold readings” speculated about by the formal “skeptics crowd.” I myself verified all details of her description by telephoning the priest immediately. I still remember the exorcist’s response: “Rich, she’s something else, isn’t she?”

NOR: I am reminded of Marlowe’s play The Tragical History of Doctor Faustus, based on the real-life chronicles of the German necromancer Johannes Faustus. He was perhaps most famous for making a “deal with the Devil,” what has come to be known as the “Faustian bargain,” promising one’s eternal soul in exchange for some short-term reward such as demonic protection, the working of magic, or some special intelligence. Did these individuals you mention make some sort of Faustian bargain?

Gallagher: It is certainly true that some individuals have literally attempted to “trade their souls” in exchange for favors from Satan. A young man who admitted to me to having done so in exchange for “success with women” and other benefits suffered one of the most continuous and intractable cases of possessions I have witnessed. Some individuals are reluctant to admit their past and foolish “bargain.” Once an interviewee admitted to having done so only after several prior conversations; the exorcist had asked that I meet with him a few times as he hadn’t been able to discern any ostensible reason for the man’s affliction after praying with him over many months.

NOR: A few years ago, a religious-order priest from rural Kentucky told me that when the Protestants in his area want assistance in cases of suspected hauntings, poltergeists, and possessions, they abandon their own ministers to seek the guidance of the local Catholic priests. You mention that evidence of demonic possession and exorcisms is extant in all major religions and cultures, both ancient and modern. Do properly trained Catholic exorcist-priests have more efficacy in driving out demons than do ministers or laymen of other religions?

Gallagher: In my experience, yes. I have found that victims receive better results when they turn to ordained clergy in general, and in particular trained exorcists of the Catholic (and, I’d add, Orthodox) traditions. This is not to say, for instance, that faithful and holy Protestant clergy don’t also at times receive good results with the demonically attacked or even possessed victims; I have seen those successes, too. There has developed a perception, however, that Catholic clergy may have special expertise and sometimes enhanced efficacy in these matters.

In Demonic Foes, I discuss a woman who had been “assigned” a demon as a teen by an alleged Satanist couple in her neighborhood. During a very unsatisfactory type of exorcism ritual conducted by a Protestant deacon, the petite possessed woman, who was perhaps 90 pounds soaking wet, threw the 200-pound deacon clear across the church hall. The woman and her husband told me that at that point they decided to find a Catholic priest. In fairness, the deacon was both inexperienced and perhaps naïve spiritually. However, the episode reinforces the idea that training, expertise, and holiness all matter in the exorcist, whatever his denomination.

NOR: Some people who claim to have psychic powers such as “remote viewing” or hidden knowledge regard these as “gifts.” Would you say there’s any situation whereby these inexplicable abilities can be regarded as gifts rather than deceptive products of the demon world?

Gallagher: A different, if loosely related, question involves the nature of spiritually sound individuals who are “gifted.” The topic of special charisms, visions, gifts of “prophecy,” etc., is an enormously vexed one in religious literature and spiritual history, and too complex a topic to address with any justice here. Certainly, in Church history, there have been many saintly individuals with great spiritual gifts: of discernment, for example, and even (as vehicles for Our Lord) as conduits for working miracles. On the other hand, Christian tradition has also always expressed caution about assuming facilely the source and validity of certain presumed charisms, of whatever sort. That is why the Church doesn’t obligate the faithful to be bound to any view of such phenomena, let alone require them to believe any special revelation associated with any seer or saint, however gifted or exalted.

In evaluating many gifted as well as demonically assaulted individuals over the past few decades, I have always kept in mind the great caution expressed by the spiritual master and great student of spiritual phenomena, St. John of the Cross. This highly experienced Doctor of the Church not only cautioned the Christians of his day against overemphasizing the ultimate significance of many charisms and alleged extraordinary supernatural phenomena, he often warned of their possible, even frequent, counterfeit nature by clever demonic trickery. I have often encountered those unsavory simulacra.

NOR: You mention that, as part of the Catholic Church’s Rite of Exorcism, the first question asked by the officiating priest once a demon manifests itself is “What is your name?” What is the significance of this question? Why is it asked?

Gallagher: I have attended many major exorcisms, as an observer, and no two are exactly alike. However, in the Catholic tradition, they are intended to be sober affairs with only the priest-exorcist addressing the possessing spirit. Interspersed with the prayers and commands of the Roman Ritual, the priest is to focus on a few key questions — viz., Why have you chosen to possess this victim? What is your name? When will you leave? Questions should not be posed out of idle curiosity. Asking the name of the spirit is intended, in my opinion, in part to demonstrate some initial command and authority over the ritual’s target. Evil spirits are proud and arrogant creatures, and forcing them to reveal their names may establish a certain degree of commanding control over them, as they start having to submit to Our Lord’s authority, not their own or Satan’s.

NOR: I’ve read your book as a kind of cautionary tale. Did you intend it, at least partly, to be a cautionary tale? And if so, how would you summarize your moral message or warning?

Gallagher: Cases of demonic oppression and possession certainly do serve as cautionary tales to anyone who takes the faith seriously. They underscore the reliability of the Gospel teachings about a realm of evil spirits, a kingdom of darkness trying to ensnare and corrupt us all, sometimes quite overtly (while, paradoxically, otherwise generally trying to remain somewhat hidden). Just as clear evidence of modern miracles makes more plausible the reporting of Jesus’ own miracle-working, modern cases of possessions and successful exorcisms give more credence to their common mention in the New Testament, despite the challenge posed by demythologizers and other skeptics who question their interpretation or historicity and regard them as anachronistic notions.

NOR: What do you think we can learn about God and our own faith by knowing about demonic activity as you’ve laid it out in Demonic Foes?

Gallagher: These accounts, modern and ancient alike, also serve to emphasize related truths of the faith, as emphasized clearly in the introduction to the Rite of Major Exorcism. For instance, exorcisms demonstrate Christ’s obvious lordship over all aspects of creation, including over Satan and his kingdom of darkness. Our Lord Himself saw His success at driving out demons as evidence of His messianic status and the ushering in of the Kingdom of God foretold in the Book of Daniel, and as an indication of the authority He bestowed on His followers and the Church as signs of His continuing presence and His victory until the day of His return.

Finally, there is a sobering, pastoral message exemplified by these cases of demonic attacks. The spiritual nature of this warfare can be seen as a kind of microcosm, and reminder, of the stark truth that we are all engaged in a spiritual struggle of our own, whether we realize it or not. The main significance of God’s allowance of these episodes, throughout history and even in today’s world, may be to call our attention, via a more overt and blatant exhibition of these unequivocal realities, to the need to be more diligent in waging our personal spiritual battles.

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Strengthen the Catholic cause.

Paris, le 2 août 2011

I.

La conversation de ces deux jeunes femmes roulait sur la diffamation dont Lacan faisait encore l’objet trente ans après sa mort. La première me reprochait mon silence sur « un dégoûtant ramassis de saloperies », la seconde « une complaisance qui aura permis aux modernes Erinyes de se sentir autorisées à dire n’importe quoi sur celui qu’elles poursuivent d’une hainamoration implacable et éternelle ». Si les deux amazones me communiquèrent sans peine leur fièvre d’arracher la tunique de Nessus consumant Hercule, comment leur désir devenu mien aurait-il été sans perplexité ? Lacan, je l’avais connu, fréquenté, pratiqué seize ans durant, et il n’avait tenu qu’à moi de porter témoignage. Pourquoi m’être tu ? n’avoir rien lu de cette littérature ?

étudiant son enseignement, rédigeant ses séminaires, prenant le sillage de sa pensée, j’avais négligé sa personne. Préférer sa pensée, oublier sa personne, c’était ce qu’il souhaitait qu’on fasse, au moins le disait-il, et je l’avais pris au mot. Sans doute avais-je toujours eu soin, par méthode, de référer ses énoncés à son énonciation, de ménager toujours la place du Lacan dixit, mais ce n’était nullement faire cas de sa personne. Au contraire, ne dire mot de sa personne était la condition pour m’approprier sa pensée, approprier ma pensée à la sienne, je veux dire universaliser sa pensée, opération où le tien et le mien se confondent et s’annulent. 

Je m’étais intéressé à élaborer ce qui, de la pensée de Lacan – mot qui le faisait rire – pouvait être transmis à tous, sans perte, ou avec le moins de perte qu’il était possible, et que chacun pouvait ainsi faire sien. Cette voie était celle de ce qu’il appelait, d’un usage qui lui était propre, le mathème. Or, cette voie implique par elle-même une certaine disparition du sujet et un effacement de la personne. Faire néant de la personnalité singulière de Lacan allait donc de soi. Je la signalais dans mes cours, mais c’était pour la soustraire, la laisser tomber, la sacrifier, si je puis dire, à la splendeur du signifiant. Ce faisant, je me sentais être partie prenante de ce temps futur que, de son vivant, il appelait de ses vœux, celui où sa personne ne ferait plus écran à ce qu’il enseignait. En somme, la voie du mathème m’avait conduit à garder le silence quand j’aurais eu à faire quelque chose que mes deux jeunes amies appelaient le défendre

Mais le défendre, je l’avais fait de son vivant, et jusqu’au bout, quand il était aux abois, puis à la dernière extrémité. À quoi bon le faire, lui mort ? Mort, il se défendait très bien tout seul – par ses écrits, son séminaire, que je rédigeais. N’était-ce pas assez pour faire voir l’homme qu’il était ? 

Sollers me tannait pour que j’obtienne de Lacan qu’il se laissât filmer à son séminaire. C’eût été un document pour l’histoire, et sans doute un véhicule pour propager la vraie foi. Là était pour lui le vrai Lacan. Je souriais, bien décidé à ne pas le demander à Lacan, sachant fort bien que je serais rebuté. Sur la scène du séminaire, Lacan donnait certes quelque chose au théâtre, mais, à ses yeux, c’était afin que ça passe, ce qu’il avait à dire, dans l’instant de le dire. Sa semblance, cette nymphe, n’était pas à perpétuer. C’était une concession faite à la « débilité mentale » de ce parlêtre qu’il fallait bien captiver par quelque « obscénité imaginaire » pour qu’il retienne quelque chose du propos. Il disait qu’on ne l’entendrait enfin, au sens de le comprendre, que lorsqu’il aurait disparu. 

Il abordait chacune des séances du séminaire comme une performance à réaliser, mais, en ce temps-là, les performances, on ne les enregistrait pas. Déjà, mobiliser une sténotypiste pour noter un cours, en ce temps-là c’était bizarre, cela ne se faisait pas en Sorbonne. Cependant, même quand on vit apparaître les premiers petits magnétophones, qui bientôt se multiplièrent autour du pupitre de Lacan, la sténo resta là, comme une butte-témoin des siècles passés. 

Xénophon déjà, dit-on, avait fait usage de cet art pour noter les paroles de Socrate.

II.

Toujours est-il que ce résidu, ce déchet, ce caput mortuum de mon Orientation lacanienne, je veux dire la personne de Lacan, je fus soudain enchanté à l’idée de la faire vivre, de la faire palpiter, de la faire danser, comme je sais faire vivre, palpiter et danser concepts et mathèmes. 

Était-ce désir de le défendre, de lui rendre justice, de le justifier, d’en faire un juste ? Lacan n’était pas un juste. Il n’était pas tourmenté par le devoir de justice. Il m’avait même dit, et dit à tous, à la télévision, l’indifférence qu’il vouait à la justice distributive, celle qui veut que, de chacun, il en soit selon ses mérites. Il avait même eu le toupet de prétendre passer inaperçu, comme le discreto de Gracián, alors que sa personne tirait l’œil depuis longtemps, qu’elle était devenue assez tôt dans sa vie une occasion de scandale, et qu’il était connu comme le loup blanc depuis la sortie de ses écrits

Non, je n’avais pas le désir de le défendre. Il se peut bien qu’il ait été indéfendable. J’avais le désir de le rendre vivant – vivant pour vous, qui après lui vivez, puisqu’il semblait que lire son séminaire, ce monologue prononcé sur scène toutes les semaines, durant près de trente années, ne suffisait pas à vous le faire voir dans la densité de sa présence et les extravagances de son désir.

Mais alors, pourquoi le mot de justice s’est-il rappelé à moi ? C’était en raison, sans doute, du lien que la tradition établit entre jugement et résurrection. Et je me disais que c’était sans doute ce désir de résurrection de Lacan qui, cheminant en moi à mon insu, m’avait inspiré de choisir pour emblème d’un congrès récent de l’Ecole de la Cause freudienne, la fresque de Signorelli à Orvieto – celle de la résurrection des corps le jour du Seigneur – que Freud évoque dans la Psychopathologie de la vie quotidienne

J’avais écrit à cette occasion : « Debout les morts ! ». C’était sans doute un entre tous que j’entendais faire revivre. 

Donc, l’idée me vint d’une Vie de Lacan.

III.

Elle fit lever en moi de multiples échos, et d’abord un souvenir. 

Je me souvenais de m’être jadis demandé, lorsque Lacan était encore vivant, pourquoi je n’étais pas à Lacan ce que James Boswell avait été à Samuel Johnson. Pourquoi n’écrivais-je rien de ce que je voyais et entendais de Lacan tous les jours, surtout les fins de semaine où j’étais si souvent auprès de lui, dans sa maison de campagne de Guitrancourt, à une heure de Paris ? Je constatais que jamais je ne notais un seul de ses propos familiers, alors que j’aimais bien lire ceux de Martin Luther ou Anatole France. Jamais je n’inscrivais un dit, une date, un événement. 

Mais cette idée m’avait tout de même suffisamment travaillé pour que j’entreprisse la lecture de Life of Johnson, 1 300 pages dont je ne connaissais jusqu’alors que des extraits scolaires. Boswell consigna en effet, au jour le jour, et durant vingt ans, ce que vivait et disait le Dr. Samuel Johnson, qui fut au XVIIIème siècle la grande figure des lettres anglaises, l’arbitre de toutes les élégances littéraires. On ne le lit plus, mais on lit encore la Life. Boswell confessait que, durant ces vingt ans, il avait eu constamment dans l’esprit le projet d’écrire la vie de Johnson, et que Johnson, le sachant, répondait à ses questions pour nourrir l’ouvrage, et que celui-ci donne de lui « une représentation exacte ». Il lui confiait ce qu’avaient été son enfance, son adolescence, ses années de formation, les événements qui avaient eu lieu avant leur rencontre. Boswell notait tout de la conversation du Dr. Johnson, qui consistait essentiellement, aux dires du commensal, en des monologues « d’une vigueur et d’une vivacité extraordinaires ». 

Le Dr. Lacan, on ne s’aventurait pas à le questionner sur sa vie présente, et sa vie passée semblait l’indifférer profondément. Je l’avais interrogé deux ou trois fois à ce sujet, et j’avais obtenu des réponses, mais si lapidaires et surprenantes qu’elles me restaient en mémoire sans que j’aie eu besoin de les noter. De plus, il faut avouer que sa conversation familière, à la différence de celle de Johnson, n’était pas marquée par beaucoup de vigueur et de vivacité. Cette vigueur et cette vivacité, il les gardait pour le long monologue de son séminaire, tandis que sa conversation était, à dire vrai, plutôt celle de ses familiers. Il nous dirigeait, au temps où je l’ai connu, vers la narration et le commentaire de petites anecdotes et de petits faits vrais sur toutes choses en ce monde, pourvu que ce fût original et piquant. Je lui disais qu’il nous faisait composer à table de nouvelles Nuits attiques. Aulu-Gelle est d’ailleurs cité par lui dans les Écrits. Disons que cela ressemble à du Macrobe, si cela vous renseigne.

On ne pouvait donc trouver auprès de Lacan la même ressource que Boswell auprès de Johnson. Johnson professait que la vie d’un homme ne saurait être mieux écrite que par lui-même. Boswell était évidemment soutenu et comme aspiré par le désir de se mettre à cette place. Life of Johnson est en quelque sorte une autobiographie écrite par un autre. À moi il était échu d’écrire, non pas la vie de Lacan, ni sa conversation, mais ses séminaires. Personne, certainement, ne l’aurait fait mieux que lui-même. D’ailleurs, saisi d’émulation après la parution du séminaire des Quatre concepts fondamentaux de la psychanalyse, qui fut le premier à sortir, il s’était proposé de rédiger lui-même L’éthique de la psychanalyse. Il n’alla pas loin avant de faire une longue interpolation, et laissa le tout dans ses papiers. C’est pourquoi le premier séminaire que je rédigeai après sa mort fut celui-là. Donc, je fus son tenant-lieu à cette place. M’y appelant, il avait d’ailleurs été assez généreux pour me dire, à propos de ce séminaire des Quatre concepts : « Nous le signerons ensemble ». C’est moi qui reculai devant cette signature qui me paraissait exorbitante, « Jacques Lacan et Jacques-Alain Miller », par un trait de modestie qu’il ne manqua pas de relever pour me le décocher en retour, dans la postface que je lui avais demandé d’écrire pour cette première parution. J’avais cru plus digne de moi – modestie est aussi orgueil – de m’effacer, et de faire mettre au dos de la couverture la formule « texte établi par… », qui était celle de la collection Budé pour les éditions de textes grecs et latins. 

Johnson avait donc avec sa propre vie un rapport autobiographique. Ceci n’est pas permis par le discours psychanalytique. Dans la psychanalyse, on raconte sa vie, en effet, mais on la raconte dans des séances de psychanalyse, pour un autre qui l’interprète, et cet exercice est de nature à modifier tout ce qui s’est pratiqué dans le genre littéraire de l’autobiographie. Je veux dire que cela le rend impraticable.

On pourrait dire en un sens qu’il n’y a qu’une personne analysée qui puisse raconter sa vie d’une façon plausible, puisque l’analyse est censée lui avoir permis de lever les refoulements responsables des blancs ou des incohérences dans la trame de l’incessant monologue du moi. Mais une fois complétée de cette manière, votre vie n’est plus racontable au tout-venant. Le démon de la Pudeur se dresse : il faut mentir, ou être indécent. Et puis, l’analyse fait éclater la biographie, elle polymérise la vérité, elle ne vous en laisse que des fragments, des éclats. La mémoire est moirée. Le réel ne se transmute pas en vérité, sinon menteuse par elle-même. Il y a cet obstacle irréductible que constitue ce que Freud appelait le refoulement originaire : on peut toujours continuer d’interpréter, il n’y a pas de dernier mot de l’interprétation. Bref, autobiographie est toujours autofiction. 

Cependant, peut-être, après tout, Lacan aurait-il dû raconter sa vie. On le lui avait suggéré, et sous une forme qui est précisément la suivante. Son éditeur aux éditions du Seuil, qui était aussi un militant actif de la cause, François Wahl, lui proposa un jour d’être interrogé sur sa vie et ses opinions, et qu’un livre soit ensuite publié. Le nom était venu de l’un des intervieweurs les plus distingués des années 1950 et 60, Pierre Dumayet, qui s’était entretenu seul à seul, devant les caméras de la télévision, avec Mauriac, Montherlant, Queneau, Ionesco, Duras… Pénétré, méditatif, tirant sur sa pipe, l’hôte, assis en face du grand écrivain, s’exprimait d’un ton égal, un rien feutré, et posait une à une des questions toujours pertinentes, écoutant avec respect les réponses. Qui mieux que cet honnête homme, pensait l’éditeur, pouvait accoucher Lacan ? De surcroît, il venait d’interviewer Lévi-Strauss, un dimanche. 

L’idée de cette interview autobiographique, je l’appris de Lacan. Il accompagna l’information de son petit sourire malicieux, qui voulait dire : « Bien entendu, je n’en ferai rien ». D’un autre sourire, j’acquiesçais, alors que je vois mieux aujourd’hui, par rétrospection, quels coups futurs l’ami Wahl voulait parer. Peu après, Lacan accepta d’emblée la proposition d’un jeune inconnu : pour un documentaire télévisé, s’entretenir avec moi sur son enseignement. Benoît Jacquot tombé du ciel l’avait charmé. Lacan ne manquait pas de prévoyance : il devait bien savoir qu’on écrirait un jour sa biographie, et que le portrait ne serait pas forcément flatteur. Pourquoi ne pas apporter son témoignage ? Il s’en moquait. Mais était-ce une raison pour que je fasse de même ? 

Il était certes sous-entendu, quand on l’approchait d’un peu près, qu’on n’allait pas piapiater au dehors, et, tout compte fait, peu nombreux sont ses proches dont les déboires, les déceptions, voire les ressentiments, ont tiré quelques propos amers qui ont nourri la rumeur, et que, parfois, on voit même religieusement colligés dans des ouvrages sans acribie, voire dépourvus de simple jugeotte. 

Tout de même, trente ans après sa disparition, je pense que j’ai quelque chose à dire de l’homme que j’ai connu, quelque chose qui ne soit pas indigne de la haute tenue de son enseignement. 

À suivre